Westworld HBO 1×02 Chesnut
Si algo nos quedó claro tras el estreno, es que este parque temático no es solo sombreros y disparos. Con Westworld 1×02 Chesnut, la trama se complica de una forma deliciosa, como cuando crees que dominas un videojuego y de repente te cambian los controles. Ya no estamos simplemente viendo un día repetido en la vida de unos robots; estamos presenciando las primeras grietas reales en el sistema, y vaya que se están poniendo interesantes.
Lo más fascinante de este episodio es cómo juega con nuestra percepción del tiempo. Vemos rutinas similares, los mismos diálogos de bienvenida y las mismas ofertas indecorosas, pero con matices que cambian todo. La inteligencia artificial está evolucionando, y no precisamente para darnos los buenos días con una sonrisa. Esos pequeños fallos o “glitches” que al principio parecían errores de programación, ahora huelen a rebelión. Parece que los anfitriones se cansaron de ser el saco de boxeo de millonarios aburridos que solo buscan portarse mal sin que nadie les pase la factura.
Nuevas caras en el viejo oeste
Uno de los puntos fuertes de Westworld 1×02 Chesnut es la introducción de sangre nueva. Conocemos a William, interpretado por Jimmi Simpson, quien llega al parque acompañado de Logan, su futuro cuñado y la definición andante de “patán con dinero”. William es diferente; no llega con la pistola desenfundada ni con ganas de arrasar con todo. Su interacción con Dolores sugiere que él ve algo más que circuitos y silicona. Mientras Logan solo quiere vicio y destrucción, William parece estar buscando una conexión real, lo que nos hace pensar que su papel será crucial. Es el tipo bueno en un mundo diseñado para sacar lo peor de la gente.
El mal viaje de Maeve
Hablemos de Maeve Millay, la dueña del burdel, que en este capítulo la pasó bastante mal. Casi la mandan al deshuesadero —o al “almacén frío”, como le dicen elegantemente— porque su rendimiento bajó. Al parecer, si no consigues clientes, eres chatarra. Pero lo verdaderamente escalofriante sucede durante su mantenimiento.
En un giro que nos dejó con la boca abierta, Maeve despierta en plena cirugía. Imagina levantarte mientras te están arreglando las tripas (literalmente) y descubrir que tu mundo es una mentira construida en un laboratorio estéril. Su huida por los pasillos, viendo los cuerpos inertes de sus compañeros siendo lavados con mangueras, es una de las escenas más impactantes de Westworld 1×02 Chesnut. Ese momento de lucidez terrorífica marca un antes y un después para ella; ya no es solo un personaje secundario, es una bomba de tiempo.
El hombre de negro y su obsesión
Por otro lado, Ed Harris sigue haciendo de las suyas como el hombre de negro. Este sujeto no está ahí para jugar a los vaqueros; está en una misión personal. Sigue obsesionado con encontrar un tal “laberinto”. Nadie sabe qué es, ni siquiera el staff que monitorea todo desde sus pantallas de cristal, pero está claro que no es una atracción turística más.
Su crueldad es metódica. No mata por placer, mata para conseguir pistas. Es como si estuviera intentando hackear el juego desde adentro, buscando el nivel secreto que le dará el control total. Lo curioso es que, a pesar de la violencia que esparce, su trama es la que más intriga genera sobre la verdadera naturaleza y el propósito oculto del parque.
Las piezas se están moviendo. Entre anfitriones que recuerdan cosas que no deberían, huéspedes que buscan significados profundos y villanos que quieren romper el código, la serie nos deja claro que el control es solo una ilusión. Y nosotros estamos aquí, ansiosos por ver cómo todo se desmorona.