Por qué Westworld fue tan mala en el final
Parece que fue ayer cuando todos estábamos picadísimos con la primera temporada, tratando de entender quién era un robot y quién no, mientras nos sentíamos muy intelectuales descifrando laberintos. Sin embargo, lo que empezó como una joya de la ciencia ficción terminó convirtiéndose en un verdadero relajo que ni los mismos guionistas sabían cómo desenredar. La caída de Westworld es digna de estudio, no porque haya faltado presupuesto —porque se notaba que le metían una millonada a cada escena—, sino porque se olvidaron de que a la gente nos gusta entender, aunque sea un poquito, qué diablos está pasando en la pantalla. Al final, la serie se volvió tan compleja que para ver un episodio necesitabas un doctorado en física cuántica y tres cafés cargados para no quedarte dormido entre tanto monólogo existencialista.
El laberinto sin salida de Westworld
El gran problema comenzó cuando los creadores decidieron que ser inteligente significaba ser ininteligible. En las primeras entregas, la mezcla de vaqueros robóticos y dilemas éticos era una maravilla, pero conforme avanzaron, la trama de Westworld se fue por las ramas de una manera impresionante. Pasamos de un parque temático increíble a una ciudad futurista que parecía sacada de cualquier otra película genérica, perdiendo esa esencia única que nos había enganchado al principio. La narrativa se volvió un laberinto tan rebuscado que, en lugar de generar curiosidad, provocaba ganas de cambiarle al canal. Para cuando llegamos a las últimas temporadas, ya no sabíamos si estábamos viendo el pasado, el presente, el futuro o simplemente el sueño guajiro de un anfitrión confundido.
La cancelación de la serie no fue una sorpresa para quienes seguíamos intentando agarrarle el hilo, pues los niveles de audiencia bajaron más rápido que el ánimo en lunes por la mañana. HBO decidió darle cuello porque mantener este espectáculo visual costaba una fortuna y ya casi nadie estaba ahí para verlo. Los motivos por los cuales el cierre se sintió tan chafa incluyen puntos clave que nos dejaron con un mal sabor de boca:
- Personajes que perdieron el rumbo: Dolores pasó de ser una campesina con sentimientos a una especie de Terminator omnipotente que ya no nos importaba tanto.
- Exceso de filosofía barata: En lugar de acción o desarrollo real, nos recetaban pláticas eternas sobre la naturaleza de la realidad que ya daban flojera.
- Tramas innecesariamente complicadas: Introdujeron tantas líneas temporales y simulaciones dentro de otras simulaciones que el espectador promedio prefirió mejor ver una novela.
- Un final que no cerró nada: La serie terminó con una promesa de “un juego final” que nunca veremos, dejándonos a todos chiflando en la loma.
A pesar de que intentaron rescatar el barco en la cuarta temporada, el daño ya estaba hecho. La gente ya no hablaba de las teorías locas de Westworld con emoción, sino con fastidio. Es una lástima, porque actrices y actores de primer nivel se quedaron atrapados en un guion que parecía escrito por alguien que quería presumir que leyó muchos libros de filosofía pero que no sabía cómo contar un chiste o generar empatía. La serie pasó de ser la gran heredera de los domingos por la noche a un recuerdo de cómo el ego de los creadores puede hundir una producción multimillonaria.
Incluso con los efectos especiales más impresionantes del mercado, no pudieron ocultar que la historia se había quedado sin alma. Ver Westworld al final se sentía como una tarea de la escuela: algo que tenías que terminar solo por compromiso, pero que no disfrutabas ni tantito. La lección aquí es clara: si vas a hacer una serie de robots, asegúrate de que al menos los humanos que la ven puedan conectar con algo real. Nos prometieron una revolución y lo único que nos dieron fue un dolor de cabeza y una cancelación repentina que dejó a los pocos fans que quedaban con las ganas de un cierre digno. Ahora solo nos queda recordar los buenos tiempos en el viejo oeste y fingir que las últimas temporadas fueron solo una mala actualización de software que nunca debimos instalar.