Lo que pensábamos sería la vida moderna

¿Dónde está mi auto volador impulsado por basura orgánica? En serio, la vida moderna nos estafó de la manera más sutil y tecnológica posible. Si creciste viendo Los Supersónicos o devorando la trilogía de Volver al Futuro, seguro te imaginabas que para los años 2020 o 2030 estarías flotando en el tráfico de las mañanas, vistiendo chamarras con auto-secado y paseando con tenis de ajuste automático. Teníamos altas expectativas sobre lo que significaría vivir en el mañana.

Pero no. Bienvenidos a la realidad. Spoilers: el futuro es extrañamente más aburrido y mucho más grumpy de lo que nos prometieron.

Expectativa de ciencia ficción vs. realidad millenial y centennial

Hagamos un recuento de los daños emocionales y tecnológicos. Nos prometieron ciudades flotantes y lo único flotante que tenemos son las pestañas del navegador consumiendo la memoria RAM de la computadora. La verdadera vida moderna resultó ser un intercambio bastante injusto entre nuestras fantasías de la infancia y la comodidad corporativa actual.

  • Autos voladores: Nos prometieron autopistas en el cielo para evitar el tráfico. La realidad: Seguimos atorados en el mismo embotellamiento de siempre, pero ahora viendo videos de gatitos en TikTok mientras el motor gasta gasolina costosa.
  • Moda futurista automatizada: Esperábamos ropa inteligente que se adaptara al clima y tenis que se amarraran solos. La realidad: Usamos tenis de diseñador sumamente incómodos y la mayor innovación textil son los pantalones deportivos con los que trabajamos desde casa.
  • Robots mayordomos estilo Robotina: Queríamos un androide en casa que cocinara de manera gourmet, lavara la ropa y organizara la agenda perfectamente. La realidad: Tenemos una aspiradora redonda que se atora constantemente con los cables del cargador y se rinde a mitad de la sala.

Los chatbots generativos no limpian la habitación

El pico de la tecnología en esta era es la Inteligencia Artificial. Sí, tenemos herramientas increíbles que escriben correos, programan código y crean imágenes hiperrealistas en segundos. Es fascinante, claro, pero seamos honestos: la vida moderna nos dio herramientas para automatizar el pensamiento creativo en lugar de automatizar las tareas del hogar que todos odiamos.

¿De qué me sirve un algoritmo que redacta poemas románticos en código binario si todavía tengo que levantarme a lavar los platos a mano? Queríamos que la tecnología eliminara la rutina física para dedicarnos a contemplar el universo. En cambio, ahora los humanos trabajamos el doble mientras los servidores analizan bases de datos masivas.

¿Por qué el futuro se siente tan gris?

Aceptémoslo, nos encanta quejarnos, pero esta versión de la era digital tiene un sabor agridulce. Nos vendieron un mañana brillante lleno de viajes intergalácticos y turismo en la Luna. Al final, el concepto real de vida moderna se redujo a una pantalla de cinco pulgadas que nos notifica que el repartidor de comida viene en camino. No es un mal trato del todo, el sushi llega rápido, pero definitivamente carece del estilo y el misticismo que Marty McFly nos presumió en el cine.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com