The Office versión norteamericana o inglesa
Seguro te ha pasado que terminas de ver por décima vez las ocurrencias de Michael Scott y te entra esa curiosidad por ver dónde empezó todo. Te metes a buscar la versión original pensando que será igual de divertida, pero a los cinco minutos sientes que entraste en una dimensión desconocida donde todo es incómodo y nada tiene sentido. Esa pelea eterna entre cuál versión de The Office es mejor ha separado a grupos de amigos por años, y la verdad es que ambas son tan diferentes que parecen universos paralelos. Mientras una se siente como una comida familiar con el tío que cuenta chistes malos pero cae bien, la otra es como una cena súper incómoda donde nadie habla y solo quieres salir corriendo a buscar el control remoto para apagar la tele.
Diferencias marcadas en The Office para elegir tu favorita
Para muchos, intentar ver la serie de Reino Unido después de estar acostumbrados al ritmo gringo es un choque cultural bien pesado. El humor inglés es mucho más seco, negro y, seamos honestos, a veces te dan ganas de meter la cabeza en un hoyo de la pura pena ajena que da David Brent. En cambio, en la versión de Estados Unidos, los personajes terminan siendo como tus compas de la oficina con los que te irías por unos tacos después de la chamba. Aquí te dejamos algunos puntos clave de por qué nos cuesta tanto saltar de una a otra:
- El protagonista inglés es un tipo que de verdad te cae mal, mientras que el norteamericano es un despistado que solo busca amor.
- El ritmo de los chistes en la versión original es mucho más lento, dejando silencios que te hacen sudar frío.
- Los personajes secundarios en la versión de Steve Carell tienen mucha más historia y terminas encariñándote con ellos, hasta con el amargado de Stanley.
- La estética visual de la serie inglesa es más gris y deprimente, muy apegada a la realidad de una oficina aburrida de los años noventa.
Si ya te acostumbraste al estilo de The Office que todos conocemos, ver a Gareth en lugar de Dwight te va a parecer un insulto personal. Es como si tus primos de repente cambiaran de cara y personalidad pero pretendieran que nada pasó; está muy cañón procesar eso sin que te dé un corto circuito mental. La realidad es que el humor que consumimos de este lado del charco es mucho más ligero y enfocado en situaciones absurdas que nos hacen reír a carcajadas, no en ese sentimiento de desesperación que te genera la versión de U.K.
No le busques tres pies al gato, si ya encontraste una versión de The Office que te hace feliz y te quita el estrés después de un día pesado, quédate ahí. No es obligatorio que te guste la original solo por ser la primera; a veces las adaptaciones logran darle un giro que conecta mejor con nuestra forma de ver la vida. Si intentas forzar la relación con la serie inglesa y sientes que te quieres arrancar los ojos a los cinco minutos, mejor déjalo por la paz. La vida es muy corta para ver series que te ponen de malas o que te hacen sentir en un trip raro del que no puedes escapar. Disfruta a tus personajes favoritos y deja que los demás se peleen por ver quién tiene el humor más sofisticado.

