Tengo una relación muy mala y siempre peleamos, ¿Qué hago?

Vivir en un constante ring de boxeo desgasta la energía, la paciencia y hasta las ganas de llegar a casa. Si pasas más tiempo discutiendo por quién dejó el vaso fuera de su lugar que disfrutando de la compañía de tu pareja, es muy probable que te sientas al límite de la cordura. Llegar a la conclusión de tengo una relación muy mala no pasa de la noche a la mañana; es el resultado de una bola de nieve llena de malentendidos, reclamos acumulados y una pésima comunicación. A veces, el amor no es suficiente cuando el ambiente parece zona de guerra y cualquier pequeño comentario desata un pleito digno de telenovela dramática.

Señales para saber si tengo una relación muy mala actualmente

Identificar los focos rojos es el primer paso para no volverse loco en el intento de salvar un noviazgo o matrimonio. Cuando la balanza se inclina más hacia los corajes que hacia las risas, tu cuerpo y tu mente empiezan a mandar señales de auxilio. Si todos los días te despiertas pensando “tengo una relación muy mala y no sé cómo salir de esto”, es vital prestar atención a los detalles que confirman que la situación ya rebasó los límites saludables. Aquí tienes algunas actitudes que delatan que las cosas andan por la calle de la amargura:

  • Todo es motivo de pelea: Desde qué van a cenar hasta el tono de voz que usaron al darse los buenos días, cualquier excusa es buena para armar un pancho monumental.
  • Se perdió el respeto: Los gritos, las groserías o la indiferencia total se volvieron el pan de cada día, dejando de lado la empatía y el cariño.
  • Vives con pinzas: Tienes que medir cada palabra que dices y cada movimiento que haces para no hacer enojar al otro, caminando sobre cascarones de huevo todo el tiempo.
  • Prefieres estar lejos: Te inventas horas extras en el trabajo o salidas con amigos con tal de retrasar el momento de ver a tu pareja.

El pleito es de dos y las culpas son compartidas

Es muy fácil señalar con el dedo y echarle toda la culpa al otro por el desastre en el que viven, pero la cruda verdad es que para pelear se necesitan dos. Una dinámica destructiva se construye mutuamente; uno tira la piedra y el otro no duda en regresarla con más fuerza. Entender que tengo una relación muy mala implica también hacer un poco de introspección y reconocer qué botones estás apretando para que el otro explote. Las discusiones constantes suelen ser la punta del iceberg de problemas más profundos, como expectativas no cumplidas, miedo al abandono, estrés financiero o simplemente que ya no hablan el mismo idioma emocional. A veces, la rutina y la falta de detalles van apagando la flama, y el enojo es solo la forma más ruidosa de gritar que ambos se sienten ignorados y poco valorados.

Qué hacer para arreglar el desastre o de plano decir adiós

Cuando la situación es insostenible, quedarse de brazos cruzados esperando a que un milagro solucione los pleitos no es una opción inteligente. Si has aceptado en tu interior que tengo una relación muy mala, el siguiente paso exige tomar decisiones definitivas para recuperar tu paz mental. Lo primero es sentarse a hablar, pero en serio, sin gritos y en un terreno neutral, tal vez un café donde ninguno de los dos pueda hacer un berrinche a todo pulmón. Expresen lo que sienten usando palabras enfocadas en sus propias emociones en lugar de atacar al otro. La terapia de pareja es una herramienta excelente si ambos tienen la disposición de escarbar en el lodo y sanar las heridas, guiados por un profesional que actúe como réferi.

Sin embargo, hay que ser muy honestos y saber cuándo es momento de tirar la toalla. Si ya lo intentaron todo, platicaron, fueron a terapia y la toxicidad sigue intacta, aferrarse a algo que ya caducó solo les hará más daño. Soltar a alguien que quisiste mucho duele hasta el alma, pero vivir en un campo de batalla permanente te marchita la vida entera. Empacar tus cosas y buscar tu propia tranquilidad no es un fracaso, es un acto enorme de amor propio. Mereces un espacio donde puedas respirar profundo, reír a carcajadas y dormir en paz, ya sea reconstruyendo tu vínculo actual desde cero o caminando con la frente en alto hacia una nueva etapa, más sabia y con mucha más calma.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com