Cómo tener unas pestañas muy largas
Tener una mirada que parezca de aguacero tropical no es tan fácil cuando la naturaleza te dio tres pelitos que apenas se ven si no les pones una lámpara encima. Muchas veces caemos en la desesperación de querer usar pegamentos extraños o extensiones que nos dejan los párpados pesados como si trajéramos persianas de acero, pero la verdad es que existen formas mucho más amigables y hasta graciosas de lograr el objetivo. El secreto para presumir unas pestañas muy largas no está en la magia negra, sino en dejar de maltratarlas y empezar a usar esos trucos que nuestras tías juraban que servían, y que curiosamente, tenían toda la razón del mundo.
Remedios de la cocina para el crecimiento real
Si piensas que tu alacena solo sirve para guardar las latas de atún, estás muy equivocada, porque ahí se esconden los mejores elíxires para el folículo piloso. El aceite de hueso de mamey es prácticamente una institución en el cuidado personal; es esa sustancia mágica que hace que el pelo crezca porque lo nutre desde la base. Solo necesitas un cepillo de esos que ya no uses (pero que esté bien lavado, por favor) y aplicar una capa ligera antes de irte a dormir. No te vayas a echar medio litro porque vas a terminar con la almohada toda manchada y eso no tiene nada de glamuroso. Si quieres alternar, el aceite de ricino es otra joya que ayuda a que se vean más gruesas y resistentes. Al aplicar estos aceites de forma constante, le estás dando a tus ojos la oportunidad de lucir unas pestañas muy largas sin tener que andar sufriendo con químicos que arden.
La técnica milenaria de la cuchara y otros trucos de destreza
Parece que en la escuela deberían darnos una clase de cómo usar la cuchara de metal para rizarnos, porque es un arte que requiere más precisión que la de un cirujano. Los rizadores modernos a veces parecen instrumentos de tortura medieval que solo sirven para trozar el pelo si se te resbala la mano. Para que tu mirada se vea abierta y espectacular, usa una cuchara pequeña, caliéntala un poquito con el roce de tus dedos y presiona con suavidad. Este método evita que se quiebren y les da una curva mucho más natural que dura todo el día. Para complementar este paso y realmente aparentar unas pestañas muy largas, sigue estos consejos prácticos:
- Limpia tu cepillo de rímel con un pañuelo para quitar el exceso de producto y evitar que se te peguen todos los pelos en un solo bloque.
- Aplica la primera capa viendo hacia abajo para que el producto llegue bien a la raíz.
- Usa polvos traslúcidos entre capa y capa; esto crea un efecto de volumen instantáneo que engaña a cualquiera.
- Nunca, por lo que más quieras, intentes rizarlas después de ponerte el rímel, porque se van a quedar pegadas al metal y te vas a quedar pelona de los ojos.
Hábitos que salvan tu mirada del desastre total
A veces el mayor enemigo de nuestra belleza es la flojera que nos da al llegar de la fiesta o del trabajo. Dormir con el maquillaje puesto es básicamente sentenciar a muerte a esos pelitos que tanto quieres. El rímel se pone duro como el cemento y, con el roce de las sábanas, las pestañas se rompen sin que te des cuenta. Un buen aceite de almendras o un desmaquillante suave son necesarios para quitar todo sin tener que tallarte como si estuvieras lavando la ropa en el lavadero. Trata a tus ojos con cariño; dales un masajito circular en los párpados para estimular la circulación sanguínea, lo cual ayuda a que el oxígeno llegue mejor y el crecimiento no se detenga.
No todo es lo que te pones por fuera, porque lo que comes también cuenta y mucho para lograr unas pestañas muy largas. Si tu dieta se basa puramente en garnachas y refrescos, no esperes que tu cuerpo tenga los nutrientes necesarios para fabricar pelitos fuertes. La biotina, la vitamina E y el omega 3 son tus mejores amigos en este camino. Puedes encontrar estas maravillas en las nueces, el aguacate y el pescado. Mantenerte bien hidratada también ayuda a que los tejidos se mantengan elásticos y no se caigan antes de tiempo. Con un poco de disciplina y mucha risa, verás que en poco tiempo tu mirada tendrá esa fuerza que siempre quisiste, sin necesidad de recurrir a trucos falsos que solo duran un par de horas.
