Todo lo que debes saber de la bebida Tejuino
El tejuino es una bebida tradicional que ha sido parte de la cultura popular y gastronómica durante siglos. Originaria de regiones con raíces prehispánicas, el tejuino combina el sabor intenso del maíz con un proceso de fermentación natural que transforma sus ingredientes en una bebida refrescante y con múltiples beneficios para la salud. Aunque en tiempos recientes ha gozado de mayor reconocimiento, su preparación artesanal y sus cualidades curativas permanecen intactas, convirtiéndolo en una opción cada vez más popular en diferentes lugares.
Origen y tradición del tejuino
Desde tiempos prehispánicos, el tejuino se consumía como una bebida ritual y medicinal. Los antiguos mesoamericanos utilizaban el maíz, símbolo de la vida y la abundancia, para preparar diferentes bebidas fermentadas, y el tejuino fue una de las más representativas. Además de ser un refresco, los pueblos le atribuían poderes curativos, especialmente para aliviar problemas estomacales y ciclos digestivos irregulares. Gracias a su historia milenaria, cada sorbo es una conexión directa con la tradición y cultura mexicana, que continúa vigente en el presente.
El proceso de elaboración del tejuino
El tejuino se obtiene mediante un proceso de fermentación muy particular del maíz, que implica germinar el grano, cocerlo y fermentarlo durante un tiempo determinado para desarrollar azúcares y ácidos vitales. La distinción en su preparación radica en estos pasos, pues al fermentar la masa, se generan bacterias benéficas que aportan a su perfil nutricional. La fermentación dura entre 24 y 48 horas, durante las cuales la bebida adquiere un sabor ligeramente ácido, con un toque efervescente natural y bajo contenido alcohólico, similar al de algunas cervezas artesanales.
Uno de los aspectos interesantes del tejuino es que puede elaborarse de distintas formas. La más común consiste en mezclar una masa de maíz fermentada con piloncillo, agua, y complementos como limón y sal, para dar un sabor más intenso y refrescante. Otra variante popular utiliza atole fermentado, también conocido como “agua de maíz” en distintas regiones, que se sirve con hielo, limón y en ocasiones un toque de sal. La preparación casera de esta bebida permite controlar cada uno de sus ingredientes, asegurando un producto natural y libre de conservantes artificiales.
Beneficios para la salud
Además de su delicioso sabor, el tejuino se caracteriza por su alto contenido de probióticos, cuyos beneficios han sido estudiados y valorados en diferentes regiones de México. Los probióticos ayudan a mantener la flora intestinal equilibrada, combaten infecciones estomacales, eliminan molestias como diarrea y vómito, e incluso contribuyen a reducir resacas después de consumir bebidas alcohólicas. Estudios revelan que durante el proceso de fermentación, se generan bacterias benéficas y ácidos orgánicos como el láctico, el málico y el acético, que fortalecen las defensas del sistema digestivo y favorecen una mejor absorción de nutrientes.
Preparación sencilla para disfrutar en casa
Hacer tejuino en casa es una tarea sencilla si cuentas con los ingredientes adecuados y un poco de paciencia. Solo necesitas:
- 1 kg de masa de maíz
- 1 kg de piloncillo
- 3 litros de agua
- El jugo de dos limones
- Sal al gusto
- Hielo
El proceso consiste en hervir el agua y disolver el piloncillo hasta obtener un jarabe; después, se mezcla con la masa de maíz, permitiendo que esta se cocine y fermente. Se deja reposar de dos a tres días en un lugar fresco para que las bacterias beneficiosas actúen, y al terminar, solo hay que servir con hielo, limón y sal para disfrutar de una bebida auténtica y llena de sabor. Para un toque más tradicional, algunas recetas añaden una bola de nieve de limón o incluso un poco de fruta fresca para realzar su aroma y color.
El tejuino en la cultura mexicana
Al igual que otras bebidas tradicionales como el pozol, el tesgüino o el atole agrio, el tejuino forma parte del patrimonio cultural y culinario de diversas regiones del país. Aunque su consumo ha disminuido en algunos contextos urbanos, en comunidades rurales todavía se prepara y consume con entusiasmo, manteniendo viva la tradición ancestral. Su versatilidad en recetas y su carácter saludable hacen que cada vez más personas opten por este refresco artesanal, que por su calidad y historia, continúa siendo un símbolo de identidad y sabor.

