Ted Mosby

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Eterno creyente del amor, mi inspiración de vida, fuente y mentor.

Afortunadamente en esta vida existe alguien con una vida romántica igual de loca, extraña, complicada y compleja que la mía y es Ted Mosby, no sé, a veces yo también solo puedo concluir que hay algo extremadamente mal conmigo, wey, es obvio si comparo mi vida romántica con la de un personaje de una sitcom americana, es obvio que tengo serios problemas.

Pero de forma paralela Ted y yo tenemos tantas semejanzas que a veces parece más que una coincidencia algo cósmico y que alguien se basa en mi vida amorosa para las aventuras de Ted, que alguien se basa en mis malas decisiones de juicio, mi romanticismo y mi gran chispa para encontrar a esa persona especial. Quien sabe, tal vez en algún futuro cercano sea yo la que les cuente a mis hijos cómo conocí a su padre y en el intermedio todas las aventuras extrañas y parejas locas con las que salí.

Y es que en este mundo la única voz que me da esperanzas para seguir buscando a mi chico del paraguas amarillo es Ted Mosby, él y sus ridículas esperanzas que a veces se contraponen con sus miedos y sus malas decisiones de juicio como los míos, y muchas veces me siento como el, tantas que solo me hacen identificarme con sus desventuras.

El y su gran sabiduría es lo que todavía me hace creer que puedo ser feliz,  pinche Ted haces que me compre ideas pendejas, pero en realidad no se las compro a la televisión, ya están dentro de mí y soy igual de anacrónica, romántica, idealista que Ted Mosby.

Estas son las mejores frases de Teb Mosby, las que yo me repito para agarrar consuelo:

  • Uno nunca sabe cuándo está a punto de conocer a alguien muy importante. No es como si la vida te da una advertencia. Acabas de mirar hacia arriba y ahí están.
  • Aquí hay algo acerca de los errores: incluso a veces cuando sabes algo es un error, tienes que hacerlo de todos modos.
  • Solía creer en el destino, ¿sabes? Voy a la panadería, veo a una chica guapa en la fila, leyendo mi novela favorita y silbando esa canción que ha estado en mi cabeza toda la semana, y pensaba: “Guau, tal vez es ella la indicada”. Ahora pienso: “solo sé que esa perra se llevará la última barra de pan”. He dejado de creer. Cada día siento que creó un poco menos y un poco menos, y un poco menos… Y eso, apesta.
  • Podemos pedirle al universo todas las señales que queramos, pero al final solo vemos lo que queremos ver, cuando estamos listos para verlo.
  • Quiero ese sentimiento otra vez. No quiero elegir entre dos chicas. Quiero ser un completo y terrible idiota para alguien.
  • Mira, si no quieres decirme que te pasa, está bien. No necesito saberlo. Pero nunca podrás impedir que intente animarte. Es un hecho en la vida. Tendrás que aceptarlo.
  • No esperamos a la persona que tolere nuestros pequeños defectos… sino a la que le gusten.
  • Ocurre lo siguiente, a la gente normal, ya sabéis, la gente que no es como vuestro padre, normalmente le cuesta más decir “te quiero”. Robin pasó por las fases habituales: Primero está el momento en que la cosa te ronda la cabeza; luego llega el momento en que crees que lo sabes; luego llega el momento en que sabes que lo sabes pero en el que no te atreves a decirlo; y luego llega el momento en que sabes que lo sabes y ya no puedes callártelo.
  • En la vida a menudo tomamos decisiones que no estamos preparados para asumir.
  • Al final, lo único que puede sanar un corazón roto es el tiempo

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