Te quieren vender cosas y ni saben cómo te llamas

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Regla básica de toda venta, es conocer a tu consumidor.
Y este principio básico se ha aplicado y replicado de forma masiva a través de la mercadotecnia y la publicidad a través de los años; una regla que te ayuda a saber cómo venderle algo a alguien.

Pero obvio, antes era muy difícil para la mercadotecnia y la publicidad conocernos de esa forma tan personalizada a las personas, y no fue hasta los años 2000 que este reconocimiento era prácticamente imposible. Antes para las marcas saber cómo te llamabas era difícil, pero aun así se las arreglaban para conocerte, para identificarte y para diferenciarte.

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Así que si las grandes marcas buscaban este tipo de personalización e intimidad con sus clientes, con sus consumidores; imagínate lo que hacían los vendedores con su gran afán de conseguir una venta o una comisión. Y no estoy menospreciando el trabajo o poder de los venderos, es gracias a ellos, que las empresas pueden conseguir su fin económico que los mantiene a flote en este competitivo y feroz campo.

Pero hay que reconocerlo, los vendedores son capaces de lo que sean con tal de vender, de tal manera que las ventas se convirtieron en una ciencia, en la que estas personas se capacitan concienzudamente en el arte de vender, el convencimiento y conocer a una persona para entender que es lo que necesita y saber qué es lo que se le puede vender.
Entonces lo primero que hace un vendedor después de preguntarte si necesitas ayuda, es conocer tu nombre, porque esto despierta tu interés y hace que tú te involucres en la conversación que tiene un vendedor contigo.

Te imaginas a un vendedor que te diga “amigo te voy a vender esto”, seguro habrá quien lo haga y seguro lo hará para después sacarte tu nombre, pero básicamente tú nombre y que es lo que buscas es la primera información que te saca un vendedor para entonces sí, comenzar a trazar el camino hacia la venta.

Y todo esto con las redes sociales se hace mucho más fácil, de hecho, redes sociales como linkedin.com fomentan la venta, interacción y promoción de servicios, haciendo más fácil este proceso porque conoces a la persona, conoces su nombre, conoces sus interés y su campo laboral; así que resulta un crimen, un verdadero crimen venderle algo a alguien y ni siquiera saber su nombre, inclusive cuando lo dice ahí grandote.

Ese es mi asombro, que me contactarán para venderme algo y a pesar de que ahí viene mi nombre, no supieran como me llamo. Ese es el colmo de un vendedor y de las ventas, que te quieren vender cosas y ni saben cómo te llamas.

Te imaginas, es como si en Facebook alguien te mandara un inbox o friend request a tu nombre persona “Yesica Flores”, en mi caso, y te pregunten ¿Cómo te llamas?

Es en serio, neta, es en serio.

Así me paso cuando alguien me quería vender sus servicios profesionales, o sea, si se tomó la molestia de decirme Erika, en vez de Yesica, eso es increíble, simplemente increíble.

Te quieren vender cosas y ni saben cómo te llamas, claro, así vas a comprar 5 de cada cosa.

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