Su novio está refeo

¿A poco no? Andas con tu amiga echando chisme en el cafecito, o en plena carnita asada familiar, y de repente llega el susodicho o la susodicha. Lo ves, la analizas, lo analizas, y tu cerebro automáticamente empieza a procesar información. Y en menos de lo que canta un gallo, la frase se materializa en tu mente (o peor, se te escapa un poquito): “¡Híjole, su novio está refeo!”. No eres la única que ha pensado eso. Es casi un deporte nacional opinar sobre las parejas ajenas, sobre todo si no cumplen con los estándares de belleza de la revista de moda.

La verdad es que en el mundo de las relaciones, a veces nos cuesta entender por qué ciertas personas eligen a otras. Y es que no hay un manual, ni una tabla de equivalencias. Cuando alguien que consideras un “partidazo” (o simplemente tu amiga a la que quieres un montón) llega con alguien que, a tu juicio, no está a su nivel en cuanto a lo físico, la gente se vuelve loca. Empiezan a surgir teorías conspirativas: “seguro tiene mucha lana”, “le ha de bajar la luna y las estrellas con puro verbo”, o la clásica, “lo bueno que es bien divertido”. Como si el amor fuera una ecuación matemática y no un revoltijo de sentimientos, gustos y conexiones.

El misterio de por qué mi amiga tiene un novio refeo

Aceptémoslo, calificar a las personas con números es de lo más chafa, pero lo hacemos. Y cuando vemos a un “diez” con un “seis”, nuestra cabeza explota. ¿Cómo es posible? ¿Qué hay de malo aquí? Es una curiosidad genuina que nos pica, sobre todo si la persona en cuestión es alguien cercano. Y es que, siendo honestos, la primera impresión es la que cuenta, y la envoltura jala mucho.

Pero ahí te va la cruda verdad: a ti, honestamente, ¿qué te importa si su novio está refeo? Tú no tienes que darle un beso de buenas noches, ni aguantar sus ronquidos, ni verle la cara todas las mañanas. La única persona que tiene que verle el jale o la jeta todos los días es tu amiga (o quien sea que esté con él), y si ella es feliz con eso, ¿quién eres tú para juzgar? Es fácil soltar la crítica desde fuera, pero la dinámica de una relación es algo mucho más complejo que un simple filtro de Instagram.

  • La belleza es subjetiva: Lo que a ti te parece “refeo”, para otra persona puede ser atractivo, único, o simplemente lo que le mueve el tapete. Cada quien tiene sus propios gustos, y eso es lo más chido del mundo.
  • Conexión real: A veces, lo que realmente une a dos personas va más allá de un six pack o una sonrisa perfecta. Hablamos de química, de risas compartidas, de ese “algo” que no se ve pero se siente.
  • La historia detrás: No sabes cómo se conocieron, qué vivieron, o qué los ha unido. Quizás ese “feo” es el que le ha dado el apoyo, la escucha o el amor incondicional que nadie más le había ofrecido.

Más allá de que el novio está refeo: El verdadero valor

Y sí, es cierto que nos han vendido la idea de que en las relaciones, todo debe ser perfecto y visualmente armonioso. Pero la realidad nos muestra otra cosa. ¿Cuántas veces no hemos visto parejas que, por fuera, no “hacen match” según los cánones, pero se ven genuinamente felices? Esa es la clave. La felicidad y la conexión no vienen en un envase bonito, vienen en el paquete completo de la personalidad, los valores y cómo te hacen sentir.

Te pongo un ejemplo (sin decir nombres, claro): una vez conocí a alguien que para muchos era un “feo”, pero te juro que su manera de hablar, su ingenio, la forma en que te hacía sentir especial y escuchada, eclipsaba cualquier imperfección física. Te das cuenta de que la apariencia es solo la superficie, y que cuando te conquistan con detalles, con inteligencia, con risas, dejas de ver si trae la nariz chueca o las orejas grandes. Te enfocas en la chispa, en el brillo de sus ojos cuando te mira, en cómo te hace reír hasta que te duele la panza.

Así que, antes de que se te escape el comentario de que su novio está refeo, tómate un segundo. Piensa que el amor tiene muchos colores, formas y tamaños. Y que al final del día, lo que importa es cómo esa persona hace sentir a tu amiga. Si ella está contenta, si se siente querida, valorada y feliz, ¿qué más da lo que pienses tú o lo que opine el mundo? El karma es canijo, y el día de mañana, quizás seas tú la que ande con alguien que para el resto sea un “feo”, pero que para ti sea el ser más guapo y maravilloso del universo. Y ahí es cuando la frase de “la belleza interior es lo que cuenta” toma todo su sentido.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com