Soñar con que necesitas ir al baño

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Es bien conocida mi obsesión con el mundo de los sueños, es más, si no fuera escritora/blogger/merolica/CM/expertaSEO seguro me apuntaba para conocer más acerca de este tema, en plan serio o me volvería hippie de los sueños; uf, afortunadamente tengo algo más que hacer para entretenerme, porque de lo contrario me vería predicando el mensaje del etéreo mundo de los sueños.

Maravillosamente tengo otros hobbies, sin embargo no pierdo atención y detalle de los mensajes, los significados y los contenidos de los sueños, en particular los míos; es más, hasta estoy pensando hacer un diario de los sueños, para escribir en el todas esas locas proyecciones que tienen lugar en mi cabeza, tal vez descubra que hay un mensaje en el gran panorama o incluso sea el material para escribir una surrealista obra de teatro o una película rara, digo, todo puede pasar. Pero como todo en esta vida, nunca hago mi diario y no porque piense que eso es de raros, sino más bien porque recién me levanto tengo una pereza mental que ni siquiera me permite hablar. Seguramente algún día no muy lejano superare esa condicionante física y en ese momento comenzare a escribir mis sueños, los literales y no los metafóricos.

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Así que cada que me despierto inmediatamente reflexiono sobre mis sueños y lo que ellos encierran, para intrigada averiguar el mensaje que me envía mi subconsciente esa noche, digo, una cosa es escribir y otra pensar.

Como aquella vez que soñé que me estrellaba en un coche, para muchos una de las pesadillas más recurrentes y comunes; incluso eso pensaba yo hasta que el otro día soñé que iba con mi hermano, el cual conducía por la ciudad de México buscando un estadio deportivo o el aeropuerto, creo que era el aeropuerto yo y dos de mis perros de la infancia íbamos con él, quien francamente manejaba muy mal, cometiendo toda la cantidad de infracciones viales que podía y manejando muy rápido, hasta que subimos a un puente y quería rebasar al carro de bomberos o tal vez era una ambulancia; cuando lo hizo cambio de carril, choca contra el muro de contención lo que lo hizo impulsarse al suelo, mientras que en esos segundos yo veía como nos íbamos impactar contra el piso y lo que más me preocupaba es que se iban a matar mis perros.

Cuando impactamos con el suelo desperté con la piel erizada y una sensación de temor.

¡Clásica pesadilla!, ¿no?

Muchos de nosotros hemos soñado con ello, pero no significa que ese sueño recurrente sea solo una pesadilla, de hecho soñar que chocas o este tipo de sueños, mientras tu eres copiloto son un mensaje de tu subconsciente que te dice que tienes temor e inseguridad de que alguien maneje tu vida de la forma que no quieres, el choque no avecina nada malo, pero es un shock para que despiertes de forma literal y simbólica.

Vaya, los sueños pueden decirte mucho.

Los tipos de sueños que uno experimenta pueden ser muchos, los sexuales que hacen referencia a una insatisfacción en la vida sexual, las pesadillas, los sueños que reflejan nuestras preocupaciones, hasta los sueños que son premoniciones; pero hay otro tipo de sueño del cual nunca debes confiarte, nunca, pero nunca de los nuncas, en la vida, nunca.

Y es soñar con que tienes ganas de ir a hacer pipí; de ese sueño no te confíes y no sigas la corriente, neta, no lo hagas, yo lo sé porque lo aprendí a la mala manera.

Momento para la confesión incomoda del día, yo soñé que tenía muchas ganas de hacer pipí y lo hice en mi sueño, pero no solo en mi sueño, también sucedió en la vida real, maldición.
Pero este es mi vergüenza mejor guardada, aquella de la que se burla mi papá como si fuera el chiste más genial del mundo y para todo sale en forma privada y personal, entre bastidores familiares, que me hice pipí en la cama a la edad de 11 años, en ese momento suelta una gran carcajada y se ríe de que su primogénita, quien por primera y única vez en la vida se hizo pipi en la cama a la edad de 11 años, para él es asombrosamente digno de burla, mmmmm, parenting moderno supongo.

Confieso que aguanto la carrilla un par de minutos, pero después me irrita algo el hecho de ser el motivo de tan estrepitosa risa, además, por dios, era una niña todavía, tenía 11 años, se supone que eso hacen los niños y yo lo hice una única vez en la vida, supongo que ello hace que sea el blanco perfecto de las burlas. Pero, no es por balconear, mi hermano de chiquito lo hacía todo el tiempo, supongo que eso hacen los niños chiquitos cuando duermen, y de él nadie se burla.

Ironías de la vida

Pero toda esa burla y risas que recibí desde ese día, concluyeron en una cosa muy poderosa, un mensaje de mi subconsciente se activa para despertar a mi consciencia y en ese momento, en un sueño cuando siento que tengo ganas de hacer pis, o que me anda del baño en el sueño, en ese momento se abren mis ojos, como si mi cerebro se prendiera inmediatamente. Única forma que tengo para despertar rapido, como un robot que de la nada se prende, así me sucede cada que tengo ese sueño y percibo esa necesidad fisiológica, me despierto y voy al baño para evitar otra extraña sorpresa que me haga digna de burlas.

Veinte años después, sigue funcionando.

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