Simplemente hay cosas en las que no debes ceder

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Hace algún par de años escuche una frase que se me grabo en la cabeza, de esas poderosas palabras que no solo se fijan en el recuerdo sino que se imprimen en la filosofía de vida de una persona, una pequeña frase que me recuerda que para ganar hay que CEDER.

Sí, extraño, en un programa de economía el consejo que daban a todos los empresarios era recordar que en cada negociación hay que ceder, bien, en ese momento esa lección valiosa aplicaba a los negocios pero esas poderosas palabras se me grabaron y para todo suelo recordar que no solo es negociar, o ceder, sino que en cada relación personal se tiene que ceder, SIEMPRE.

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Por ello procuro entrar en ese estire y afloje, en esas negociaciones personales en las que doy algo para obtener otra cosa, algo que yo quiera, pero últimamente descubrí otra gran lección de vida, si bien para ganar hay que ceder, también descubrí que hay ocasiones en las que nunca debes ceder, nunca y no por una mera demostración de poder y decirle a los demás yo puedo más, a veces son cuestiones de principios, respeto y ética por lo que no debes ceder.

En este proceso de vivir, descubres que a veces simplemente hay cosas en las que no puedes o debes ceder, simplemente no puedes.

Seguro han visto esas escenas de cine en las que personajes de gran estirpe no ceden en nada, personajes con gran poder que no ceden ni siquiera una pisca por hacerlo demuestra debilidad, y cuando uno demuestra ese lado débil, esa parte vulnerable, entonces sucede algo terrible; todos te pasan por alto, sin consideración, sin pensarlo, sin miramientos.

Tampoco digo que hay que ser personas horribles que nomás por demostrar poder, nunca cedas, digo que hay que encontrar el justo equilibrio para vivir y convivir felizmente; pero recuerda habrá ocasiones en la vida en la que debas demostrar seguridad y firmeza, situaciones en las que por ningún motivo debas ceder ni un ápice sobre otra persona. Sobre todo en situaciones que tengan que ver con tu respeto.

Porque cuando cedes, muestras debilidad y lo he a veces no debes ceder, porque si lo haces pensando en ganar y en todas esas negociaciones de vida, descubres que las personas se dan cuenta que entre más cedes, más pueden pedir, más pueden exigirte sin parar.

A veces solo es cuestión de respeto y fijar tus posturas en cosas en las que nunca debes ceder.

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