Siete años de mala suerte por romper un espejo

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Bueno, en realidad la mala suerte o mi periodo de siete años de mala suerte no comenzó ahora, noooooo, el espejo lo rompí hace dos semanas, eso quiere decir que si le sumo 21 días, le quito 14, le multiplico por 3, mmmmmm, mejor lo hago fácil para mí y mis matemáticas primitivas, tengo siete años de mala suerte por romper un espejo y punto; aunque si voy a sacar el tiempo de las maldiciones que tengo encima, tendría que añadir la maldición de veinte años que tengo por culpa de la cadena que no conteste en el 98, maldición que termina en el 2018, ya estaba a solo tres años de terminarla y le agrego otros siete, GENIAL, solo yo puedo hacer eso y justo cuando estoy a punto de salir de la mala suerte, me meto hasta el fondo y de cabeza.

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Tal vez a personas como yo, nos gusta vivir rodeadas de la mala suerte, tal vez nos haga sentir vivos y con un propósito, o tal vez, somos héroes modernos que recibimos las balas de la mala suerte; digo, después de todo ya estamos curtidos los que siempre tenemos nuestra nubecita gris.

Aunque tengo que reconocerlo, más que mala suerte soy algo exagerada, si bien inmediatamente que rompí el espejo, en ese momento se me acerco un tipo muy pesado, con sangre muy pesada, a ligarme en un tono muy pesado y en frente de mi tenía a un tipejo con complejo de inferioridad que comenzó a querer sentirse más haciéndome sentir inferior a mí, no creo que esa sea mala suerte y no creo que tenga que ver con que rompí un espejo; eso tiene que ver con que la vida tiene a muchos idiotas dispersos en ella, para que nos encontremos con ese tipo de diversión.

Además, por andar de hocicona exagerada, tal vez mi buena suerte decida abandonarme, porque no la aprecio y solo me fijo en las cosas malas que me pasan, omitiendo el montón de cosas buenas que me suceden. Pero creo que así somos todos, nos centramos en esas pocas cosas malas que nos pasan, para exagerarlas y decir que vivimos en medio de una maldición, en medio de siete años de mala suerte por romper un espejo, cruzarnos con un gato negro, tirar la sal o pasar bajo unas escaleras. No importa el motivo o el tiempo de nuestra mala suerte; cuando solo queremos enfocarnos en ello, es lo único que veremos.

Porque siendo honesta, mi buena suerte es mucha más que la mala, de hecho, podría decirse que tengo mucho ángel y una ración de buena suerte, tan buena, que termina contrarrestando todos los espejos que rompo, todas las cadenas que no envió, todas esas veces que alguien me veo muy feo queriéndome echar mal de ojo y todos aquellos que invocan a la maldición de la momia para mí. Supongo que mi forma de ser no ayuda mucho, para que me envíen más buena vibra que mala; en fin.

Creer en nuestra suerte, buena o mala, depende únicamente de nosotros y el camino que queremos seguir, si nos enfocamos en las cosas malas que vivimos o nos concentramos en ver lo bueno que nos sucede.

Pero todo esto de siete años de mala suerte por romper un espejo, me dejo pensando en que hay de cierto atrás de ello, que hay de verdad en los mitos urbanos sobre buena o mala suerte; así que me fui de cabeza y hasta el fondo a saber más sobre los espejos.

El feng shui, los expertos en parapsicología, personas del mundo esotérico y creyentes, todos hablan de la importancia de los espejos, además de vanidosos claro esta; pero la utilidad de un espejo no es únicamente reflejar nuestra alma, ya que desde tiempos muy antiguos se han considerado a los espejos como puertas al más allá, una conexión directa con las almas y otros mundos.

Obvio, no era en vano que en las historias de espantos y vampiros, estas criaturas no tuvieran reflejo, ya que en los espejos no solo vemos nuestro reflejo, sino nuestra alma.
Por eso el feng shui recomienda tenerlos limpios, sin polvo, arañones, y mal ubicados, porque cuando eso sucede, la energía que proyecta un espejo puede ser muy mala o puede bloquear la energía de las personas.

Aunque todo esto no es para que te mueras de miedo y tapes todos los espejos de tu casa, tampoco digo que te conviertes a la religión de los espejos ni los acomodes en función de un buen feng shui, pero es interesante saber la historia que tienen estos objetos aparentemente cotidianos en nuestra vida y como por mucho tiempo fueron usados no solo para vernos en ellos, sino para comunicarse con el mas allá.

De hecho, romper un espejo no son siete años de mala suerte, pero se dice que romper un espejo es romper tu energía, una señal negativa de alguna manera. Pero también hay que reconocerlo, hay muchas prácticas supersticiosas en torno a los espejos, como que nunca debes reflejarte en un espejo roto o el hecho de que no debe existir en tu cuarto uno de estos.

Todo esto me recuerda a la película Oculus, en la que el ingrediente principal del suspenso era un gran espejo.

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