Ser amables con quien no debemos

¿Te ha pasado que le das todo tu cariño, tu tiempo y tu energía a alguien que no lo valora ni tantito? Y, al mismo tiempo, descuidas a quienes realmente te quieren y te apoyan? ¡Uf!, a todos nos ha pasado, ¡y duele! Pero, ¡ojo!, que no todo es drama, también podemos reírnos un poco de nuestra ingenuidad (o tontería, como dice el título).

La delgada línea entre la amabilidad y la “tontés”

Ser amables con quien no debemos es un arte, ¡un arte que dominamos a la perfección! Pero, ¿por qué lo hacemos? ¿Por qué somos tan buena onda con gente que no se lo merece?

Nos creemos superhéroes, capaces de cambiar a las personas con nuestra amabilidad. Queremos ver lo bueno en todos, aunque no lo haya. Y claro, terminamos decepcionados y con el corazón roto. ¡Pero no aprendemos!

No queremos que piensen que somos mala onda, así que somos amables hasta con el que nos cae gordo. ¡Ay, el qué dirán! Preferimos ser amables con quien no debemos a arriesgarnos a una mala reputación.

Creemos que no merecemos nada mejor, así que nos conformamos con las migajas de cariño que nos dan. Ser amables con quien no debemos se convierte en una forma de mendigar atención y afecto. ¡Qué triste!

Ejemplos Clásicos (y Dolorosos)

  • El amigo que solo te busca cuando necesita un favor.
  • La pareja que te ignora pero te exige atención.
  • El compañero de trabajo que se aprovecha de tu buena voluntad.

La Reflexión (Con Humor, Pero Reflexión al Fin)

Ser amables con quien no debemos es una forma de maltrato a nosotros mismos. ¡Sí, así de fuerte! Es como si nos dijéramos “no valgo la pena, merezco ser tratado así”. ¡Y eso no es cierto!

Es hora de cambiar el chip y empezar a ser amables con quienes sí se lo merecen: nosotros mismos. Dedícate tiempo, haz cosas que te gusten, rodéate de gente que te quiera y te valore. ¡Y manda al diablo a los que no te aporten nada bueno!

Así que, la próxima vez que te sientas tentado a ser amable con alguien que no lo merece, respira hondo y pregúntate: “¿Esto me hace feliz? ¿Me está aportando algo bueno?”. Si la respuesta es no, ¡aléjate! Y recuerda que ser amables con quien no debemos es una pérdida de tiempo y energía. ¡Mejor inviértelo en ti!

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com