No sabía que no quería saber

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Gracioso ¿no?, porque si lo piensas con atención, alguien que no sabía que no quería saber, eso no puede existir, o querías o no querías, pero no puedes no saber que no querías saber.

Ah, lo sé, ese juego de palabras además de confuso genera dolor de cabeza; primero porque son palabras tan similares, que marean; ahora, lo segundo y más inquietante es que cuando preguntas información, deberías preguntarte primero si en verdad quieres saber porque en el momento en el que sepas, ya no habrá marcha atrás y aquello de no sabía que no quería saber, será algo que puedas lamentarte toda la vida.

Bien, si te estas preguntado de dónde salió esta extraña idea mía, pues obvio, de la tele, de dónde más; pero aunque sea el dialogo de personajes de la tele; esa frase resulta poderosa y cuando la escuchas, cuando capta tu atención descubres o mejor dicho recuerdas todas las veces de tu vida, en la que querías saber algo de forma insistente y cuando lo supiste, te das cuenta que no querías saber. Pero no sabías que no querías saber, solo preguntaste de forma mecánica para satisfacer tu curiosidad.

Oh por cierto, bendita y maldita curiosidad que ha hecho por nosotros mucho bien, tanto como mucho mal.

Y es que cuando quieres saber algo, no te pones a pensar en el impacto que tendrá en tu vida, solo es algo que quieres saber, una pequeña información sobre alguien; pero cuando sabes eso que andabas buscando, como te carcome el alma o destruye tus relaciones puede ser muy poderoso.

Pero bien, yo estoy hablando en un caso así mega extremo, pero que me dices de la vida diaria, cuando estas curioseando de forma muy intensa para saber algo, alguna vez te has detenido a pensar si en verdad quieres saberlo, o simplemente actúas por impulso, esa necedad de satisfacer de forma imperiosa tu duda.

Que acaso no dicen “ojos que no ven, corazón que no siente”, porque si sabemos que estamos mejor a ciegas, a oscuras de la información y sin saber ciertas cosas, seguimos hurgando con insistencia para encontrar aquello que nos hace mal.

Un claro ejemplo del no sabía que no quería saber, es cuando te pones de curioso en Facebook o Twitter, buscando que fue de algún ex; cuando descubres que esa persona siguió adelante, que siguió con su vida, que dejo en el olvido confortable tu recuerdo y justo cuando vez a esa persona en una nueva relación, justo en el momento cuando ves sus fotos felices con alguien más, es en ese momento que te gustaría regresar en el tiempo, en ese momento en el que no sabías.

Porque a veces es mejor no saber, lo malo es que no sabemos que no queremos saber.

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