Reseña de Lego Ninjago: La Película – The LEGO Ninjago Movie (2017)
Las películas de LEGO nos habían acostumbrado a un estándar bastante alto, ¿verdad? Con su ingenio afilado, sus chistes que hacían reír a chicos y grandes, y esas tramas que, aunque hechas de ladrillos, te tocaban el corazón. Pensemos en La gran aventura Lego o LEGO Batman: La película, que eran una chulada. Por eso, cuando anunciaron Lego Ninjago: La Película, muchos estábamos con el ojo cuadrado esperando otra joya. Pero la verdad es que, para ser sinceros, esta entrega se quedó un poquito corta. No es que sea un desastre, pero le faltó esa chispa, ese “algo” que las otras sí tenían y que nos dejaba con una sonrisa de oreja a oreja.
El relajo familiar de Lloyd en Lego Ninjago: La Película
La historia de Lego Ninjago: La Película nos presenta a Lloyd Garmadon, un chamaco de 16 años que tiene una vida, digamos, complicada. ¿El detalle? Su papá es el mismísimo Lord Garmadon, un villano de los que no le teme a nada y cuyo pasatiempo favorito es tratar de conquistar la ciudad. Imagínate el relajo: en la escuela, a Lloyd lo ven feo por ser “hijo de Garmadon”, pero lo que nadie sabe es que, cuando cae la noche, él es el Ninja Verde, líder de un equipo secreto de ninjas que se rifan el físico para defender Ninjago de los ataques de… ¡su propio padre! La película se centra en esta dinámica padre-hijo tan peculiar, mientras Lloyd y sus amigos intentan detener a Garmadon y a una criatura peluda gigante que amenaza con hacer pedazos la ciudad. En medio de todo el caos, el pobre Lloyd tiene que encontrar su lugar y, de paso, ver si su papá lo acepta, o al menos, si deja de querer dominar el mundo.
¿Y el humor? Se quedó en la caja de ladrillos
Uno de los sellos distintivos de las películas de LEGO es su humor irreverente, esos chistes que parecen sencillos pero que te sacan una carcajada inesperada. En Lego Ninjago: La Película, lamentablemente, ese ingrediente mágico como que escaseó. Hay intentos, sí, pero muchos de los chistes no terminan de aterrizar, se quedan volando sin conectar con el público. Esa sensación de agilidad y la capacidad de reírse de sí misma que tenían las entregas anteriores, aquí se siente más forzada o simplemente ausente. Es como si hubieran olvidado echarle el sazón que hacía tan especial a las otras cintas. Uno se queda esperando esa genialidad cómica que ya conocíamos, y al final, la espera se siente un poco larga.
Una buena animación que no logra salvar la trama
Si hay algo que no se le puede regatear a Lego Ninjago: La Película es su apartado visual. La animación es, como siempre, impecable, llena de color y con detalles que hacen que el mundo de Ninjago cobre vida de una manera impresionante. Los personajes se mueven con fluidez, las explosiones son espectaculares y los escenarios están llenos de creatividad. Sin embargo, por más chulo que se vea el empaque, el contenido no termina de convencer. La trama se arrastra por momentos, dándole la razón a quien diga que a veces menos es más. Los personajes, aunque visualmente atractivos, no logran esa conexión emocional profunda que nos hacía vibrar con Emmet o Batman. Al final, los ojos disfrutan, pero el corazón y la mente se quedan a medio gas, esperando que suceda algo más allá del puro despliegue de píxeles.
Esta entrega no logró estar a la altura de sus hermanas mayores. Aunque visualmente es un caramelo, la historia y el humor no alcanzan el nivel esperado. Si eres fan de los ninjas de LEGO, probablemente te gustará verlos en la pantalla grande, pero si buscas la misma magia de las películas anteriores, quizá sea mejor esperar a que esté disponible en alguna plataforma de streaming. Así, la puedes ver con tus palomitas sin presiones, y si te aburre un poco, pues no pasa nada.
