Reseña de la pizzería Perro Negro

Si eres de los que piensan que la pizza solo lleva pepperoni y queso, prepárate porque estás a punto de que te explote la cabeza. Olvídate de las reglas tradicionales y de la dieta por un momento, porque entrar a este lugar es como darle permiso a tu estómago de irse de fiesta sin avisarle a nadie. La pizzería Perro Negro no es el típico restaurante italiano con manteles de cuadritos y música de ópera; aquí lo que manda es el rock, el arte urbano y unas combinaciones de ingredientes que harían que cualquier chef conservador se fuera de espaldas. Es ese rincón perfecto para quienes buscamos algo que nos saque de la rutina y nos deje con el botón del pantalón a punto de salir volando de tanta felicidad.

El ambiente que te hace sentir en un concierto

Al poner un pie en la pizzería Perro Negro, te das cuenta de que el estilo es otro boleto. Las paredes tienen ese toque rudo con grafitis y acabados industriales que te hacen sentir en el callejón más propositivo y con onda de la ciudad. Las luces tenues y la música con energía crean el espacio ideal para echar el chisme con los amigos mientras esperas tu comida. No es el lugar para ir a una primera cita si tu acompañante es muy refinado, pero sí es el sitio ideal si quieres pasarla increíble sin tantas poses, rodeado de una vibra urbana que se siente auténtica y muy relajada. Aquí no vienes a comer con el meñique levantado, vienes a ensuciarte las manos y a disfrutar del ruido.

Sabores locos en la pizzería Perro Negro

Aquí es donde la cosa se pone verdaderamente interesante y hasta un poco bizarra para los más puristas. ¿Quién en su sano juicio le pone alitas de pollo o papas gajo a una pizza? Pues ellos, y les sale de maravilla. El menú es una oda a la creatividad sin límites, donde puedes encontrar desde la clásica de carnes frías hasta la famosa pizza de carnitas que te deja picado desde la primera mordida. Lo mejor de todo es que cada una sale de un horno de leña tradicional, lo que le da esa orillita crujiente y ese sabor ahumado que nos vuelve locos a todos. Usan ingredientes frescos y combinaciones que, aunque suenen a locura extrema, tienen todo el sentido del mundo cuando las pruebas y te das cuenta de que el balance de sabores es real.

Para que te des una idea de lo que te espera, checa estos puntos clave que hacen que la comida sea única:

  • Ingredientes fuera de lo común: Desde chilaquiles hasta mac & cheese sobre la masa.
  • Masa con personalidad: El toque del horno de leña es el secreto que marca la diferencia.
  • Porciones generosas: Aquí no se andan con miserias, las rebanadas son para valientes.
  • Variedad de bebidas: Tienen opciones que acompañan perfecto el sabor intenso de sus platillos.

A veces pasa que en los lugares muy populares los meseros te miran como si les debieras dinero, pero aquí la experiencia suele ser muy distinta. El personal es atento y se nota que le echan ganas para que no te falte nada en la mesa. Te atienden con una buena actitud y están al pendiente de si necesitas otra ronda de bebidas o si ya estás listo para entrarle al postre. Esa atención al detalle, sumada a la presentación impecable de las pizzas gigantes, hace que valga la pena cada minuto de espera. Es ese tipo de servicio que te hace sentir que no eres solo un cliente más, sino parte de la manada que disfruta de la buena vida y la buena mesa sin complicaciones.

Ir a comer a la pizzería Perro Negro es una experiencia que se debe vivir al menos una vez en la vida si te consideras un verdadero tragón de corazón y amante de lo diferente. Tiene todo lo necesario para una tarde ganadora: comida que te sorprende, un lugar con mucha personalidad y un ambiente que te recarga las pilas. Si andas de paseo y tienes un huequito en el estómago, no lo pienses dos veces y lánzate a probar estas creaciones que rompen todos los esquemas. Comer es uno de los placeres más grandes y este lugar sabe exactamente cómo consentirnos con un toque de rebeldía y mucho sabor. Prepárate para salir con el corazón contento y la panza bien llena, porque aquí la regla es disfrutar sin remordimientos.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com