Reseña de la película Hazlo como Hombre (2017)

Reseña de la película Hazlo como Hombre (2017)Reseña de la película Hazlo como Hombre (2017)

En el panorama del cine de comedia, encontrar una película que realmente te haga reír a carcajadas mientras te invita a echarle un vistazo a tus propios prejuicios, es como toparse con un aguacate en su punto: una verdadera joya. Y justo eso es lo que la película Hazlo como Hombre consiguió en 2017, convirtiéndose en un éxito que demostró que el humor inteligente y la reflexión social pueden ir de la mano sin problemas. Esta cinta llegó para sacudir ideas preconcebidas con una narrativa fresca y un montón de situaciones que te harán soltar la carcajada, pero también pensar.

El machismo en la licuadora: la trama de Hazlo como Hombre

La historia de Hazlo como Hombre gira en torno a Raúl (interpretado por Mauricio Ochmann), quien representa a ese “macho alfa” que, aunque ya no está tan de moda, sigue existiendo por ahí. Él tiene una vida aparentemente perfecta: un buen trabajo, una esposa guapísima y una amistad de años con Santi (Alfonso Dosal), a quien considera su hermano del alma. Su mundo de certezas se va de picada cuando Santi decide, sin pelos en la lengua, sincerarse sobre su orientación sexual.

La reacción de Raúl es el eje de toda la comedia y el drama. En lugar de aceptar la noticia con madurez, se obsesiona con la idea de “curar” a su amigo, convencido de que es una etapa o un error que necesita ser corregido. Esta “misión” de Raúl lo lleva por caminos inesperados, enfrentándolo a sus propios tabúes y a las ideas de masculinidad que ha heredado. La película Hazlo como Hombre utiliza el humor, a veces ácido y a veces tierno, para explorar complejos temas de identidad, aceptación y los dañinos estereotipos asociados a la homosexualidad, todo ello con una sensibilidad que evita caer en lo burdo o simplón.

Un puñetazo al estereotipo: el mensaje social de la cinta

Lo que realmente eleva a esta producción por encima de la comedia promedio es su capacidad para hacernos reír y, al mismo tiempo, obligarnos a una buena introspección. La película Hazlo como Hombre no teme meter el dedo en la llaga de las inseguridades masculinas, la homofobia internalizada y las presiones sociales que dictan lo que “debe ser un hombre”.

  • Desmontando prejuicios: A través de situaciones hilarantes, la cinta expone lo absurdo de muchas de las creencias sobre la masculinidad.
  • Invitación a la reflexión: Genera un diálogo necesario sobre la tolerancia, el respeto y la diversidad sexual, sin sermonear.
  • Cuestionando roles: Pone en tela de juicio los viejos moldes de género que todavía pesan en la sociedad.

Este enfoque permite que la cinta abra conversaciones importantes de manera amena, sin que el espectador sienta que le están dando una clase. Es de esas películas que te deja pensando un buen rato después de que terminan los créditos.

El equipo que hizo la magia: el elenco de Hazlo como Hombre

Gran parte del éxito de la película Hazlo como Hombre recae en las interpretaciones de sus protagonistas. Mauricio Ochmann y Alfonso Dosal logran una química que se siente orgánica y creíble, construyendo una amistad que realmente sientes que ha durado años. Ochmann navega con maestría la transformación de su personaje, pasando de un machismo ignorante a una comprensión más profunda y empática. Por su parte, Dosal le da a Santi una vulnerabilidad y dignidad que lo hacen un personaje entrañable y real. La dirección supo guiarlos para que sus papeles no fueran meras caricaturas, sino seres humanos complejos que evolucionan.

Aunque el resto del elenco, con nombres como Aislinn Derbez, Humberto Busto y Darío Ripoll, complementa la historia con momentos muy divertidos y necesarios, el peso dramático y cómico recae mayormente en la dupla central, y ellos lo manejan de maravilla.

Una comedia que deja huella

Para quienes esperaban otra comedia ligera y olvidable, la película Hazlo como Hombre fue una grata sorpresa. Su ritmo ágil mantiene el interés sin sacrificar el desarrollo de la trama ni la construcción de los personajes. La cinta se aleja de los chistes fáciles y de los lugares comunes, optando por diálogos ingeniosos y situaciones que, aunque provocan la risa, siempre suman al mensaje central. Cada giro argumental y cada instante de humor contribuyen a un discurso cohesivo que, además de entretener, invita a una reflexión genuina sobre la amistad, la tolerancia y el significado de ser uno mismo.

Este filme demostró que se puede hacer un cine comercial y divertido sin renunciar a la profundidad o a la crítica social. Es una de esas películas que te hace sentir que tu boleto (o tu suscripción) valió la pena, porque además de pasar un buen rato, te llevas algo más valioso para pensar y, quizás, para cuestionar tus propias ideas.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com