Reseña La Flama, tacos al pastor

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Actualización de La Flama, tacos al pastor

Parte importante de la vida de un crítico gastronómico, fanático de la comida y entusiasta de los tacos, todos juntos o indistintamente, es visitar nuevos lugares para hacer recomendaciones y así la gente se anime a ir a probar un lugar. En la actualidad con tantos restaurantes uno no se atreve a ir hasta que alguien te da una buena opinión y a partir de eso, invitas a todos tus conocidos a que vayan también y se sorprendan con un lugar en específico. Esa es la razón por la cual los que nos dedicamos a hablar de comida, no vamos mucho a un lugar, porque hay que probarlos todos, pero de vez en cuando hacemos visitas rutinarias para verificar la calidad, el sabor, la cantidad y toda la experiencia relativa al buen comer siga siendo la misma que cuando diste esa opinión.

A diferencia de otros rubros, cuando uno hace criticas de comida, es muy sensible ir a visitar esos lugares que llevan tu sello y recomendación, porque es muy común encontrar variaciones normalmente hacia la baja, en un lugar que tú le dijiste a todos que deben visitar, ese fue mi caso con La Flama, tacos al pastor, un lugar que durante mucho tiempo fue constante, desde que estuvieron muy cerca del Eje Central hasta que se cambiaron a División del Norte.

La Flama, tacos al pastor era uno de mis lugares favoritos porque siempre tenían consistencia, siempre ofrecían los auténticos tacos al pastor en corte y abobo además de otras ricas sugerencias culinarias, todos en el mismo rollo que los tacos con alambre, pastor, gringas, etc, etc, etc.

Para mí La Flama, tacos al pastor era ese lugar en el cual siempre pensaba cada que tenía antojo de tacos al pastor, porque era de los pocos que mantenía la tradición; pero al buscar una ambiciosa expansión que incluía un local 4 veces más grande que el lugar donde nacieron, más meseros, más servicios y hasta valet parking; fue cuando comenzaron a pensar en grande que dejaron de pensar en los tacos al pastor y se olvidaron de la esencia que los hizo únicos, brillantes y los mejores en la zona sur. Ahora solo son vestigios de lo que fueron, un lugar casi vacío, en el que cantantes callejeros desentonados avivan las llamas del trompo y el ánimo de los comensales, mientras que los meseros se quitan el tedio haciéndose bromas tontas.

Actualmente ir a La Flama, tacos al pastor es ir a una tumba de tacos, y lo que te sirven está muy lejano de ser un buen taco, de hecho no sé ni cómo empezar, ya que tu taco al pastor en vez de estar cortado en láminas, está cortado en trozos y el adobo sabia a todo menos a taco al pastor.
Todo lo que ordenas del menú es malo, tacos de chorizo que no saben a chorizo, gringas muy condimentadas sin sabor a taco al pastor o hawaianas, una preparación similar a la gringa, pero en vez de venir armada en un tipo emparedado, viene la carne con las tortillas sueltas, pero esa hawaiana más bien era GRASA con carne de puerco condimentada.

La Flama, tacos al pastor este lugar simplemente es pésimo y lo peor es que la relación de precio, servicio, calidad te queda a deber y con un costo de $317 por 10 tacos, una gringa y una hawaina, te hacen pensar que encima de malos te están robando.

Una gran decepción me he llevado de lo que solía ser uno de mis sitios favoritos para comer tacos, ahora es el peor lugar para comer.

Temo decir con una gran preocupación que los tacos al pastor originales están en extinción, ahora puro invento extraño en donde el corte es diferente, el adobo es diferente y la forma de hacer los auténticos tacos al pastor, son diferentes.

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