Reseña de Isla de Perros ó la empatía vista en cuatro patas

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Isla de perros es la segunda película en animación stop-motion que dirige Wes Anderson después del Fantástico Sr. Fox (2009).

El propio Wes Anderson escribe el guión de esta historia junto a sus habituales colaboradores Roman Coppola (Moonrise Kingdom), Jason Schwartzman (Viaje a Darjeeling) y Kunichi Nomura (El gran hotel Budapest). En la versión original del filme las voces protagonistas están interpretadas por Bryan Cranston (La última bandera), Edward Norton (Belleza oculta), Bill Murray (Rock the Kasbah), Jeff Goldblum (Jurassic World: El reino caído), Ken Watanabe (Godzilla), Frances McDormand (Tres anuncios en las afueras), Greta Gerwig (Maggie’s Plan), Scarlett Johansson (Ghost in the Shell: El alma de la máquina), Harvey Keitel (La juventud), Liev Schreiber (La quinta ola) y Tilda Swinton (Okja), además del niño Koyu Rankin como Atari.

La película se estrena el 11 de Mayo en las salas mexicanas.

Sinopsis de la película

Un Japón distópico, dentro de 20 años. La saturación canina ha alcanzado proporciones de epidemia en Megasaki. Un brote de gripe canina se propaga, por eso, el Mayor Kabayashi dicta una orden de emergencia decretando la cuarentena. Isla Basura es el lugar donde se evacua a todos los perros. Allí, un grupo de aterradores perros alfa, encabezados por Chief, han perdido toda esperanza de volver con sus dueños. Hasta que un día aparece Atari, un niño de 12 años, sobrino del malvado Mayor, que llega hasta la isla pilotando un avión. Su objetivo es buscar a su perro Spots. Esté donde esté, el niño y la manada perruna lo encontrarán.

Opinión de la película

Cuando uno se acerca a ver una nueva película de este director nacido en Houston (Texas), tiene que estar preparado para una experiencia estética y emocional que sabe que, con toda probabilidad, le desbordará. Wes Anderson es un autor único, un cuenta-cuentos capaz de alcanzar niveles de belleza y sentimiento en cosas tan simples como la vida misma.

Isla de perros es el noveno largometraje de Wes Anderson. Y hay que decirlo, en su filmografía tiene lo que ya podrían ser llamadas obras maestras; “Los Excéntricos Tenenbaums (2001), Vida Acuática (2004), El Fantástico Sr. Fox (2009), Moonrise Kingdom (2012) y El Gran Hotel Budapest (2014). Isla de perros, que está coescrita por Anderson, cuenta algo tan sencillo (en apariencia) donde la tragicomedia de este autor; esa que mezcla lo ingenuo con lo triste y lo romántico con una facilidad pasmosa, alcanza los picos más altos de su historia.

Distópica pero a la vez contemporánea porque es imposible no sacar una lectura política, pero sobre todo una reflexión sobre los mecanismos que llevan al ser humano o bien a apoyar o bien a mirar hacia otro lado cuando se desprestigia, persigue y castiga (incluso extermina) a un grupo étnico, social o, como en este caso, taxonómico. Wes Anderson despliega toda su magia para demostrar lo importante que es la empatía y lo injusta que puede llegar a ser una sociedad arrastrada por el miedo. Para ello, recurre a un modelo totalitario en el que una voz única se impone a un pueblo crédulo y sin crítica; con una fe ciega en la propaganda y una desconfianza absoluta y punitiva en las voces disidentes. Pero también podría decir que la película nos habla de la amistad y el compañerismo y no engañaría a nadie; o de lo importante que es la mirada de un niño que los millones de ojos de los adultos cegados. Pero también habla de nunca perder la esperanza y de como uno puede cambiar y redimirse. Es una película redonda.

Los personajes de Anderson logran conectar con el espectador de forma directa. Es imposible no sentirse atrapado en ese microcosmos que teje Anderson, siempre en defensa del más débil y siempre con una sonrisa triste cruzada en el rostro. En esta ocasión, a la película le añade dos cosas, una carta de amor a Japón (planos que recuerdan a Kurosawa) y un delicado trabajo de artesanía ‘stop motion’ lleno de texturas y capacidad interpretativa. El pelaje de los perros, el movimiento, la gesticulación de las ‘marionetas’ y los escenarios repletos de materiales y matices son una muestra de las carencias que todavía tiene la animación generada por ordenador. El cineasta juega con los términos de la imagen, aparte de como herramienta estética, como recurso humorístico para reforzar un guion que resulta en un ejercicio genial de ironía y mordacidad.

*Hay un diálogo que al menos para mi debería ser icónico lo poderoso que resulta en la escena: “-¿Fui el mas débil? -Ya no-“*

Anderson ha condensando en esta película todos sus intereses cinéfilos. La película es una oda al cine diferente hecho con cariño, tiempo y oficio en una industria que busca resultados rápidos e historias similares. Así que debería decir que me he sentido alucinado, encantado, arrasado viendo Isla de perros.

Mi calificación para la película es 10

*Ojo: No es una película para niños*

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