Reseña de la película Maze Runner Prueba de fuego
Si creías que salir del laberinto era la parte difícil y que después de eso Thomas y sus amigos se irían a tomar piñas coladas a la playa, estabas muy equivocado. La realidad les pegó durísimo en la cara. Maze Runner Prueba de fuego llega para demostrarnos que siempre se puede estar peor. Wes Ball, el director, decidió que no era suficiente con tener paredes gigantes que se mueven y arañas robóticas; ahora necesitábamos un apocalipsis zombi con esteroides, desiertos infinitos y una organización malvada que tiene menos ética que vendedor de tiempos compartidos. Esta secuela agarra el ritmo de la primera y le mete nitro, dejándonos claro que correr sigue siendo la única opción viable si quieres seguir respirando.
La trama arranca justo donde nos quedamos: los “gladers” piensan que han sido rescatados, les dan comida caliente, camas y hasta regaderas, pero la felicidad dura menos que quincena en fin de semana. Pronto se dan cuenta de que sus salvadores son tan confiables como un político en campaña. Resulta que el mundo exterior está hecho un asco por culpa del virus “La Llamarada”, que convierte a la gente en “Cranks”. Y ojo, estos no son los zombis lentos y torpes de otras series que caminan arrastrando los pies; estos corren como si fueran atletas olímpicos buscando medalla de oro, lo que eleva el nivel de estrés a niveles estratosféricos.
¿Por qué Maze Runner Prueba de fuego eleva la apuesta?
Lo interesante de esta entrega es cómo cambia el escenario claustrofóbico por un mundo abierto que da todavía más miedo. Ya no hay muros, pero hay un desierto que parece no tener fin y un sol que te cocina vivo. Aquí es donde Maze Runner Prueba de fuego brilla (literal y figuradamente). La película se toma la molestia de explorar qué pasa por la cabeza de estos chavos. Ya no es solo sobrevivir al monstruo de turno, es lidiar con la traición, con no saber en quién confiar y con el hecho de que el mundo se fue al diablo hace mucho. Thomas, interpretado por el siempre intenso Dylan O’Brien, tiene que cargar con el peso de ser el líder, aunque a veces se le nota en la cara que solo quiere hacerse bolita y llorar en un rincón, cosa que todos haríamos en su lugar.
El desarrollo de personajes como Newt y Teresa le da sabor al caldo. Mientras uno es la voz de la razón y la lealtad inquebrantable, la otra empieza a tener comportamientos que te hacen levantar la ceja y sospechar hasta de tu sombra. Además, se suman caras nuevas que refrescan el elenco. Tenemos a Giancarlo Esposito, a quien es imposible no ver como el villano calculador por excelencia gracias a otras series, pero que aquí juega un rol de aliado rudo y carismático llamado Jorge. Y no podemos olvidar a Aidan Gillen como Janson, quien tiene esa habilidad innata de caerte mal desde el primer segundo que aparece en pantalla, con esa sonrisita de “te voy a traicionar en cuanto te des la vuelta”.
Secretos del desierto y efectos visuales
Visualmente, la película es una joya post-apocalíptica. Los escenarios destruidos, los rascacielos en ruinas y las tormentas de arena están hechos para verse en pantalla grande. Los efectos especiales de los Cranks son genuinamente aterradores; te aseguro que te van a sacar un susto o al menos te harán derramar las palomitas. No es terror barato, es esa tensión constante de saber que en cualquier esquina oscura puede salir algo gritando y queriendo morderte. La banda sonora acompaña perfectamente este caos, subiendo el volumen justo cuando necesitas que el corazón se te salga del pecho.
Un punto fuerte de Maze Runner Prueba de fuego es que no te da respiro. Es una persecución constante. Si en la primera película corrían en círculos dentro de un laberinto, aquí corren en línea recta hacia la nada, pero con más explosiones y disparos. Aunque cae en algunos clichés típicos de las películas de adolescentes salvando al mundo (porque al parecer los adultos son inútiles en el futuro), la química entre los actores hace que te importen sus vidas. Sufres cuando ellos sufren y te ríes con los pocos momentos de alivio cómico que logran colar entre tanta tragedia.
Para los fanáticos de los libros, hay cambios, sí. Muchos puristas salieron del cine echando humo porque la adaptación se tomó libertades creativas del tamaño del desierto que cruzan. Pero siendo honestos, como película de acción funciona de maravilla. Mantiene la esencia de la desesperación y la urgencia. Es ese tipo de cinta que pones un domingo para no aburrirte y terminas gritándole a la tele para que corran más rápido. Maze Runner Prueba de fuego cumple con ser el puente perfecto hacia el final de la trilogía, dejándote picado y con ganas de ver cómo rayos van a solucionar todo el desastre que armaron.
Al final del día, esta cinta nos recuerda que la amistad es lo más importante, incluso cuando el mundo se está cayendo a pedazos y hay gente loca queriendo sacarte sangre para una cura milagrosa. Es una montaña rusa de emociones, polvo y carreras frenéticas que te mantiene entretenido de principio a fin. Si buscas lógica científica rigurosa, te equivocaste de sala, pero si buscas dos horas de pura adrenalina y ver a Dylan O’Brien sufrir y correr con estilo, esta es tu película.