Reseña de la película Dos locas en fuga

Juntas a Reese Witherspoon, la reina de los dramas con corazón, con Sofía Vergara, el huracán de carisma y humor, en una sola película. Suena a la receta para el éxito, ¿verdad? Pues agarra tus palomitas y siéntate, porque Dos locas en fuga es un viaje en una montaña rusa donde a veces te ríes, a veces frunces el ceño y, en varias ocasiones, solo te quedas viendo la pantalla preguntándote: “¿en qué estaban pensando?”. Esta comedia de acción nos lanza a dos mujeres totalmente opuestas en una carrera contra el tiempo, llena de persecuciones, outfits imposibles y chistes que a veces pegan y a veces se caen de maduros. Es como si alguien hubiera mezclado un cóctel con los ingredientes más caros, pero se le olvidó la receta para que supiera bien.

La trama es tan sencilla como un dibujo de kinder: Cooper (Witherspoon) es una policía tan cuadrada que probablemente duerme en posición de firmes. Su sueño es entrar al programa de protección de testigos, pero la vida le juega una broma pesada al emparejarla con Daniella (Vergara), una estafadora de lujo que prefiere huir en tacones altos que en tenis. Cuando un narco poderoso decide que ambas son un problema, no les queda más remedio que convertirse en las compañeras de fuga más incómodas de la historia. El concepto es oro puro para la comedia, pero aquí el problema no es la idea, sino cómo la ejecutan. Ver a la señora “esto-se-hace-por-el-libro” tratar de sobrevivir con la reina del “improviso-y-que-dios-reparta” debería ser más divertido de lo que termina siendo.

Los momentos graciosos (y los no tanto) de Dos locas en fuga

Para que te hagas una idea de la montaña rusa emocional que es esta película, aquí te van algunas escenas que definen la experiencia:

  • La química a golpes: Witherspoon y Vergara sí tienen momentos donde su contraste brilla. Ver a la policía exasperada porque la criminal quiere parar a comprar un smoothie carísimo en medio de una huida es genuinamente gracioso. Pero son islas en un mar de situaciones repetitivas.
  • Persecuciones con abuelitos: Sí, hay una escena en un camión lleno de adultos mayores que se convierte en un caos. Es el clásico gag de “personas frágiles en situaciones extremas” que ya vimos, y aunque tiene su momento, no aporta nada nuevo.
  • El beso de la desesperación: En un intento por salir de un apuro, las protagonistas se besan. El problema no es el beso, sino que el chiste se siente tan forzado que da más pena que risa. Parece una escena sacada de un borrador descartado.
  • El guardarropa de Daniella: Definitivamente, el vestuarista se divirtió. Los outfits de Vergara son un personaje por sí mismos: coloridos, ajustados y totalmente imprácticos para huir. Es un detalle visual divertido que salva algunas tomas.

El mayor pecado de Dos locas en fuga no es que sea mala, sino que es olvidable. Sigue una fórmula de comedia de acción que Hollywood ha exprimido hasta la última gota: la pareja dispareja, los malos que son más tontos que malos, las explosiones que parecen de fuegos artificiales y un final que se ve venir desde el minuto diez. El guion parece confiar demasiado en que el carisma de sus estrellas va a hacer todo el trabajo pesado, pero incluso Reese y Sofía necesitan material sólido para volar. Aquí, a menudo se les pide que salven diálogos planos con una mirada o un grito, y aunque lo intentan con todas sus fuerzas, no siempre lo logran.

Entonces, ¿vale la pena ver Dos locas en fuga?

La respuesta depende totalmente de lo que busques. Si lo que quieres es apagar el cerebro un viernes por la noche, ver paisajes bonitos, outfits extravagantes y dos actrices carismáticas tropezando con el guion, esta película cumple su función. Es el equivalente cinematográfico de la comida rápida: te llena en el momento, pero una hora después ni te acuerdas de qué sabía. Pero si esperabas una comedia inteligente, con chistes que te saquen carcajadas inesperadas o una historia que renueve aunque sea un poquito el género, es mejor que busques otra opción en el catálogo. Esta película es como ese amigo divertido pero predecible: sabes exactamente qué va a decir, pero a veces, solo a veces, te saca una sonrisa genuina.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com