Reseña de la película Battle Angel: La Última Guerrera – Alita: Battle Angel (2019)
A veces nos dejamos llevar por los avances que se ven increíbles y pensamos que por fin tendremos una franquicia que nos vuele la cabeza por años, pero la neta es que muchas veces nos quedamos con las ganas. Con esta entrega pasó algo muy curioso: visualmente se la volaron, nos entregaron un mundo de ciencia ficción que se siente vibrante y lleno de detalles, pero a la hora de contar la historia se sintió como un coche de lujo que no tiene motor. La propuesta de Battle Angel: La Última Guerrera era muy ambiciosa, especialmente porque venía respaldada por nombres pesados de la industria y se basaba en un material de origen que es una joya para los fans del género. Sin embargo, el resultado final nos dejó con un sabor agridulce, demostrando que no basta con tener los mejores efectos digitales si no logras que el público conecte de verdad con lo que está pasando en la pantalla.
El tropiezo de Battle Angel: La Última Guerrera y su narrativa
A pesar de que la técnica es de otro nivel, el desarrollo de la trama se siente algo vacío y apresurado, como si quisieran contarnos demasiado en muy poco tiempo. La historia de Alita, esta ciborg que intenta entender quién es mientras vive en un depósito de chatarra, tiene momentos de acción que te mantienen despierto, pero la parte emocional simplemente no cuaja. En Battle Angel: La Última Guerrera, nos presentan a personajes que podrían ser legendarios, como el Dr. Ido, pero terminan siendo figuras un poco planas que no terminan de evolucionar. Lo más triste de todo es que, aunque el final dejaba la puerta abierta de par en par para una continuación épica, la supuesta saga se quedó solo en una triste película que ahora vive más en el recuerdo de lo que pudo ser que en una realidad cinematográfica constante.
- El diseño de personajes es impresionante, pero el uso excesivo de retoques digitales en los ojos de la protagonista hace que, por ratos, sea difícil empatizar con sus expresiones humanas.
- La participación de Eiza González fue de esas que te venden con bombo y platillo en los cortos, pero al final su personaje va y viene sin aportar nada realmente importante a la trama principal.
- La química romántica entre Alita y Hugo brilla por su ausencia; se siente más forzada que unos zapatos que no te quedan, lo que le quita peso a los sacrificios que hacen el uno por el otro.
- Las secuencias de combate y el deporte extremo que muestran son lo mejor de la cinta, dándonos esa dosis de adrenalina que al menos justifica el boleto del cine o la suscripción a la plataforma.
Lo que pudo ser una leyenda del cine futurista
Tener un presupuesto que parece no tener fin y un elenco lleno de ganadores del premio de la academia no siempre garantiza que vayas a salir de la sala con una sonrisa. Muchos sentimos que a Battle Angel: La Última Guerrera le faltó ese “no sé qué” que hace que una película se vuelva de culto. Se nota que le echaron muchas ganas a la parte técnica, pero descuidaron el guion de una forma que duele, porque el universo de Hierro tenía tela de donde cortar para darnos algo mucho más profundo. Al final, nos quedamos con una experiencia que se siente como un espectáculo de luces muy bonito pero que se olvida a los pocos días, dejándonos con la frustración de que una historia con tanto potencial se quedara estancada en el primer paso.
Es una lástima que todo ese esfuerzo de producción terminara siendo una anécdota de un solo capítulo. Aunque la protagonista hace su mejor intento por cargar con todo el peso de la película, la falta de una estructura sólida hace que el viaje se sienta cansado después de la primera hora. Si eres fan de los efectos especiales y de ver cómo la tecnología puede crear mundos imposibles, seguro te vas a entretener un rato viendo Battle Angel: La Última Guerrera, pero no esperes encontrar la gran obra maestra que nos prometieron en la publicidad. La lección aquí es clara: el cine necesita alma, no solo cables y metal, para poder trascender y convertirse en algo que realmente queramos volver a ver una y otra vez.
