Reseña de la película Cómo entrenar a tu Dragón 2
Aceptar que las segundas partes casi siempre son un desastre es una regla no escrita del cine, pero de vez en cuando llega una joya que nos cierra la boca y nos hace pedir más. La película Cómo entrenar a tu Dragón 2 es precisamente esa excepción que confirma que se puede crecer sin perder la gracia, mostrándonos a un Hipo que ya no es el niño debilucho de antes, sino un joven que intenta descifrar qué onda con su vida mientras vuela por los cielos. La neta es que ver a Chimuelo siendo el dragón más carismático del cine animado nos alegra el día a cualquiera, sobre todo porque esta entrega no se anda con rodeos y nos avienta una historia que tiene más capas que una cebolla, mezclando la comedia con momentos que de plano te hacen buscar el pañuelo para secarte las de cocodrilo.
Lo que nos dejó la película Cómo entrenar a tu Dragón 2
Cinco años después de que los vikingos dejaran de ver a los dragones como enemigos para verlos como sus mejores amigos, la aldea de Berk se ha convertido en un lugar de ensueño donde las carreras de dragones son el deporte nacional. En este contexto, la trama de Cómo entrenar a tu Dragón 2 nos presenta un conflicto mucho más serio que el de la primera entrega, con la aparición de un villano que no tiene ni un poquito de buen pedo y que busca dominar a todas las bestias aladas para sus planes malvados. Lo mejor de todo es cómo la narrativa nos va llevando por el autodescubrimiento de Hipo, quien se topa con un secreto familiar que cambia por completo su perspectiva del pasado y lo obliga a chambearle duro para convertirse en el líder que su pueblo necesita.
- Valka, la madre de Hipo: Su aparición es un golpe directo a la nostalgia y nos da una visión mucho más amplia sobre el origen de la conexión con los dragones.
- Diseño de nuevos dragones: Vemos especies que parecen salidas de un sueño alucinante, con colores y habilidades que hacen que las escenas de vuelo sean un festín visual.
- Drago Bludvist: Un antagonista que de verdad impone respeto y que no se anda con juegos, recordándonos que la paz siempre tiene un precio que hay que estar dispuestos a pagar.
- La evolución de Chimuelo: El vínculo entre el jinete y su dragón llega a un punto crítico que demuestra que la amistad verdadera puede superar hasta el control mental más pesado.
- Animación de primer nivel: Los paisajes y las texturas del hielo o el fuego están tan bien hechos que casi puedes sentir el frío de las montañas a través de la pantalla.
Un viaje emocional que no te puedes perder
Más allá de los guamazos y las persecuciones en el aire, lo que realmente hace que la película Cómo entrenar a tu Dragón 2 se quede grabada en la memoria es su capacidad para tratar temas adultos sin perder ese toque divertido. Nos habla de la pérdida, del peso de las responsabilidades y de cómo madurar a veces implica tomar decisiones que nos parten el alma pero que son necesarias para proteger a los que queremos. La música de esta entrega es otro punto a favor, con melodías que te ponen la piel de gallina y que acompañan perfectamente cada giro de la historia, logrando que te sientas parte de la tribu de vikingos que está dispuesta a todo por defender su libertad y a sus compañeros escamosos.
No importa si ya eres un adulto con muchas preocupaciones o si apenas estás descubriendo esta saga, la calidad narrativa aquí es tan alta que es imposible no engancharse con la aventura. Ver Cómo entrenar a tu Dragón 2 es recordar por qué amamos las buenas historias; esas que no te tratan como si no entendieras nada, sino que te retan a sentir y a pensar mientras disfrutas de un despliegue de imaginación sin límites. Es una de esas raras ocasiones en las que sales del cine o apagas la tele con la sensación de que acabas de ver algo que valió cada minuto de tu tiempo, dejándote con una sonrisa y muchas ganas de tener tu propio dragón para evitar el tráfico de la ciudad.
