Relaciones románticas: deberíamos ser directos

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Hace poco tuve una conversación larga con Chris, mi mejor amigo, acerca del amor, normalmente la conclusión de ambos cuando hablamos de estos temas, es y siendo honesta contigo, lo que siempre concluimos Christian y yo, es que de amor no sabemos nada; pero esa certeza de no saber nada, no se queda ahí, por lo que terminamos exclamando con mucha frustración es “que estamos bien pendejos”. Eso es lo único que alguien se puede decir para no volverse loco, cuando no sabe cómo jugar las reglas de un juego, LAS REGLAS DEL AMOR, las escritas y las no escritas y todos esos códigos de comportamientos en los que no es no, si es no, no es si y demás cosas extrañas. Cuando se habla de relaciones, pareja, noviazgo y hasta amor, en la actualidad todo se resume a un juego de poder y no únicamente la búsqueda de sexo.

MMMM, si todo fuera tan fácil como eso: sexo, pero no, en la actualidad se trata de mucho más, se trata de poder, se trata de romance, se trata de relaciones, se trata de dominación, se trata de lo que ellas creen, se trata de lo que ellos creen, se trata de muchas cosas, tantas cosas que han complicado a un grado COMPLEJO, las relaciones amorosas.
Ya sé, parecen sinónimos lo complicado y lo complejo, pero realmente no lo son, y aun así, llevamos nuestras relaciones, la mayoría de ellas, a un nivel complejo.

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Tal vez eso pasa porque nuestra mente, nuestra naturaleza está diseñada para ser compleja, pero tampoco podemos olvidar que nuestra naturaleza es social y que nunca podremos estar lejos de nuestros semejantes y a menos que seas asexual, siempre buscarás una relación de amor/sexo, con alguien más, está en nuestro ADN. Nunca podremos estar solos, nunca, necesitamos a alguien más, para algunos y algunas, no pueden conformarse con uno/a, necesitan más y en la búsqueda de esa persona, se inventaron juegos, estrategias y demás cosas raras.

Siempre inventando juegos tan extravagantes como extraños, en los que todo se trata del poder, del amor, del sexo, una extraña y macabra triada en la que eso es lo único que se busca.

Esperen, ya estoy tomando una postura muy pesimista sobre las relaciones, y creo que no debería ser así, esas posturas ultra radicales, no ayudan a encontrarle solución a los problemas y las complejidades o complicaciones a las que nosotros, todos, yo, tu, ellos, TODOS hemos colaborado. No sé trata de culpar al sistema o incluso maldecirlo y decir, “ya odio el amor, ya dejaré de buscar a alguien”, la solución no es esa, los que hacen eso, permiten que el juego los cambie, los traume, y los arruine.

Bien, tal vez de amor no sepa nada, tal vez sea la jugadora más novata y menos experimentada del juego, pero creo hablar por todos, al decir que los juegos en las relaciones, en el romance, deberían eliminarse. Y no estoy hablando de esos juegos previos propios del romance, esos que tienen que ver con la cazaría: cazar y ser cazado, digo, es parte de la conquista, parte inherente del amor.

Yo me refiero a esos juegos en los que hay muchos códigos, en los que cada integrante de la ecuación busca estar en control, busca dominar a la otra persona, busca el amor pero de una forma extraña. Y estos juegos trascienden estas fronteras, porque no únicamente se trata de los códigos de si la invito al cine o a tomar una chela, que es lo significa eso.

Ay, en esto del amor hay tantas reglas no escritas, como escritas, por ejemplo, si sales con alguien cuando está bien tener sexo con esa persona, o por ejemplo, no decir lo que se siente porque puede ser muy prematuro.

Todos esos juegos, reglas sociales y la eterna búsqueda del poder, le dan en la madre a las relaciones, a las insipientes y a las que ya tienen mucho tiempo.

Pero qué pasaría si fuéramos honestos, ¿qué pasaría?, me refiero, que pasaría si un chico que solo busca sexo ocasional lo dijera, ¿Qué pasaría?, que sucedería si una chica que tiene ganas de tener una relación formal lo expresará, igual por el caso contrario, que pasaría su fuéramos claros desde un inicio en las pretensiones que tenemos con otra persona.

Sin embargo, en lugar de ser honestos desde un principio, siempre nos escondemos detrás de la expresión “veamos que pasa, veamos a donde nos lleva”, cuando ambas personas en esa relación, sea lo que fuere, ambos ya saben desde que inicio que es lo que quieren y que es lo que se busca en la otra persona.

¿Por qué no decirlo entonces?

En lugar de echar choro, pretender, mentir o fingir sentimientos, deberíamos ser honestos y decir lo que queremos honestamente en lugar de pretender sentimientos, te sorprendería saber la cantidad de personas que acceden con la verdad, muchas personas buscando eso que no se atreven a decir.

¿Qué pasaría si nos deshiciéramos de los códigos?

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