Recuerdos de la Infancia

Tampoco es que sea tan vieja y haga memorias de mis recuerdos infantiles de hace más de 50 años, para nada apenas soy una jovenzuela de treinta y tantos.

Y al igual que yo, seguramente muchos hacen añoranza de cuando la vida era más fácil y divertida, recordando con nostalgia sus años de mozalbetes, años en los que nuestras grandes tragedias tenían que ver con romper nuestros juguetes, no haber hecho la tarea o preocupaciones por destruir macetas.

Es increíble como olores e imágenes disparan nuestra mente al pasado, con imágenes tan vividas que pareciese que son hoy en este preciso momento, y sí, es por un recuerdo fugaz que me puse a pensar en mi querida, entrañable y lejana infancia.

Ohhh, mis recuerdos de la Infancia

Hagan de cuenta que hay un efecto de audio como de arpas, ahora imagínenme inclinando la cabeza tocando mi barbilla y pensando en el pasado. Pensando en los lejanos años 90´s cuando los CD´s eran lo último, cuando Bill Clinton era el presidente de los United States (antes de la Señorita Lewinsky), años de una moda liberadora en la que jeans y playeras sustituían a la extravagante ropa ajustada de los años 80´s.

Época en la que cada domingo la chamaquiza sintonizábamos todos las mañanas a “Chabelo” para después seguir viendo en el “5” a Don Gato, Los Picapiedras, Los Supersónicos JA, podríamos definir esa época como la “Era Dorada de Hanna-Barbera Productions, Inc.”

En el radio los más grandes, escuchaban para inmortalizar a nuevas bandas como Nirvana, Radiohead, REM, U2 o nuestros artistas de manufactura nacional como Gloria Trevi, a los desaparecidos The Sacados a la sumamente exitosa y popular Fey a Magneto y a otros más que hicieron grandes carreras como Shakira, Ricky Martin (cuando ni se pensaba que fuese Gay), Eros Ramazzotti y otros tantos.

Establecido el contexto de los locos años 90´s, simplemente para ubicación espacial es tiempo de más recuerdos.

Ahora hay que darle paso a mis recuerdos infantiles, aquellos días en los que YO era un mueble más de la casa cuando veía pasar la vida frente a un televisor sin hacer ruido y molestar a nadie, días en los que mi pequeño y travieso hermano jugaba todo el día en el patio, rompiendo sus juguetes, molestando al perro, matando hormigas (AH como le gustaba matar hormigas).

OH, aquellos tiempos en los que me convertí en un autómata dependiente de la televisión que comía, respiraba, hacía su tarea y pasaba horas interminables frente a mi íntima y querida amiga de la infancia “la tele”, ella fue mi tutora, confidente y amiga. Yo era el modelo de todo niño, aquel modelo silencioso y tranquilo que no rompía un plato JAJAJA, esperen un momento a quien quiero engañar, yo no era un pan de Dios como todo mundo cree, voy a revelarse una verdad tan increíble y escandalosa que nadie la creerá y mucho menos los que me conocieron de chamaca.

Esa imagen de Santa y Santurrona no es del todo cierta. Si bien pasaba frente a la televisión más de 10 horas diarias, me daba tiempo para hacer diabluras, para pensar planes extremadamente ingeniosos, traviesos que por supuesto ejecutaba mi hermano y claro está el era siempre se llevaba el crédito frente a mis padres.

Es qué carajo yo era muy hábil y le insinuaba a él increíbles travesuras, de tal modo que él creía que era autor intelectual. Con el tiempo me tenía que hacer más ingeniosa para que no me pescarán en dichas aventuras buscando y rebuscando la forma de presentarle a él estos escenarios.

En verdad, como me divertía jugando con René, además también le hice muchas travesuras MUY astutas. Las que más me vienen a la memoria y me dan mucha risa fue cuando le hice creer que el techo de la casa se caía y cuando lo hice salir corriendo despavorido de la regadera.

¿Se las cuento?
Era una tarde apacible y yo quería ver mi novela de las 5 PM, pero René estaba necio con que quería ver AstroBoy, y la novela se había puesto rebuena y por más persuasivamente que le grite, lo jalonee, y le cambie René estaba muy empeñado en ver AstroBoy; casi había desistido y estaba de ociosa jugando con un talco que ni me acuerdo de donde saque.
En un momento para molestarlo me acuerdo que le puse mucho talco en la cabeza, nomás, ya saben. Algunos minutos después el se movió y le calló en el regazo el talco y se quedo con una cara ingenua de que pasa, en ese momento me vino una gran idea “Es que se está cayendo el techo”, inmediatamente empalideció, abrió los ojos grandes y salió corriendo de la casa.

Sí, se quedo fuera de la casa hasta las 7 que llegaron mis papas y el muy preocupado conto tal suceso.

Obviamente mis Papás primero se cagaron de la risa, porque él creyó semejante tontería y le explicaran que todo era un ingenioso cuento mío. Le dice mi madre “Y porque ella está adentro” ese momento me acuerdo que entra muy enojado y me mira con una cara fulminante, pero ya todo mundo moría de la risa y habían olvidado mi maldad.

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