Cuándo te la vives quejándote de los servicios

¿Eres de esas personas que siempre encuentran algo de qué quejarse? No te preocupes, ¡no estás solo! A todos nos pasa que, de vez en cuando, los servicios que recibimos no cumplen nuestras expectativas. Pero hay niveles, ¿no? Algunos parecen tener el don de encontrar el pelo en la sopa, ¡y vaya que lo disfrutan!

La eterna queja: Un deporte nacional

Desde el gimnasio hasta el supermercado, pasando por el café de la esquina, siempre hay alguien dispuesto a señalar lo que está mal. Y no es que esté mal expresar una inconformidad, ¡ojo!, pero hay quienes elevan la queja a un arte, a un estilo de vida. ¿Será que quejándote de los servicios encuentran una válvula de escape? ¿O será que simplemente disfrutan haciéndonos pasar un mal rato?

El arte de quejarse con estilo (o sin él)

Hay diferentes tipos de “quejumbrosos profesionales”. Están los que lo hacen con educación y respeto, buscando una solución real. Pero también están los que parecen disfrutar del drama, los que elevan la voz, exigen el gerente y amenazan con boicotear el negocio en redes sociales. ¡Ay, nanita!

¿Y qué me dices de las redes sociales? El lugar perfecto para quejándote de los servicios recibidos. Capturas de pantalla, videos en vivo, hashtags de denuncia… ¡todo un circo! A veces, hasta da risa (nerviosa, claro).

¿Por qué nos quejamos tanto?

Quizás quejándote de los servicios sea una forma de sentir que tenemos el control, de expresar nuestra frustración ante un mundo que a veces parece estar en nuestra contra. O tal vez, simplemente, nos gusta llamar la atención. ¡Quién sabe! Lo importante es no caer en el extremo de amargarnos la vida y amargarle la vida a los demás.

Un respiro antes de seguir quejándote de los servicios

La próxima vez que te encuentres quejándote de los servicios, respira hondo. ¿Realmente vale la pena hacer un drama? ¿No sería mejor buscar una solución pacífica y constructiva? ¡Inténtalo! Quizás te sorprendas de lo bien que te sientes al dejar de lado la queja constante.

Al final, todos tenemos derecho a expresar nuestras inconformidades, pero también tenemos la responsabilidad de hacerlo de manera constructiva. Quejarse por quejarse no lleva a nada bueno. Mejor enfoquémonos en buscar soluciones y en disfrutar de las cosas buenas que la vida nos ofrece. ¿No crees?

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com