¿Qué tal está el anime The Promised Neverland?
Imagínate un orfanato idílico, donde los niños viven felices, comen delicioso y no tienen preocupaciones. Esa es la fachada de la Casa Grace Field, el hogar de Emma, Norman y Ray, los jóvenes protagonistas de una historia que te atrapa de principio a fin… al menos en su primera parte. The Promised Neverland, nacida del ingenio de Kaiu Shirai e ilustrada por Posuka Demizu en su versión manga, dio el salto a la animación generando una ola de expectación. Pero, ¿la serie animada logró mantener la magia del papel? La respuesta, como buena historia de misterio, tiene dos caras.
La primera temporada: un escape de locura en The Promised Neverland
La adaptación animada de The Promised Neverland sorprendió a propios y extraños con su primera temporada. Fue un golpe de autoridad que demostró cómo se puede trasladar una obra compleja al formato animado sin perder un ápice de su esencia. Desde el primer episodio, la serie te mete en un misterio que no te suelta, con giros inesperados que te obligan a estar al filo del asiento. Tanto los fans del manga como los recién llegados que la descubrieron en plataformas, quedaron enganchados con la siguiente propuesta:
- Un thriller psicológico de primera: Lo que empieza como un tierno cuento sobre huérfanos se transforma rápidamente en una carrera contra el tiempo y la astucia, donde la vida de los protagonistas pende de un hilo.
- Animación impecable: El estudio CloverWorks hizo un trabajo espectacular, manteniendo la esencia del dibujo de Demizu y dotando a los personajes de una expresividad que potencia la angustia y el suspense.
- Trama magistral: La historia principal de cómo Emma, Norman y Ray descubren el oscuro secreto detrás de su orfanato (que son criados como alimento para criaturas) y orquestan un plan de escape, está ejecutada con una tensión constante y una inteligencia narrativa que pocas veces se ve.
- Personajes memorables: La astucia de Ray, el ingenio de Norman y la empatía de Emma construyen un trío dinámico que lleva el peso de la historia de forma brillante.
Esta etapa inicial de The Promised Neverland fue una maravilla que sentó las bases para lo que prometía ser una saga épica. La anticipación por su continuación estaba por los cielos.
La segunda temporada: el tropezón que nadie esperaba
Y entonces llegó la segunda temporada de The Promised Neverland. Si la primera nos dejó con el corazón en un puño y la mente echando humo, la continuación… bueno, esa es una historia completamente diferente, y para muchos, una decepción mayúscula. Es como si el proyecto hubiera agarrado un camino distinto al de la historia original y le urgiera acabar.
¿Qué pasó?
- Paso acelerado y saltos argumentales: La serie decidió desviarse del manga y, en lugar de adaptar fielmente arcos cruciales y presentar personajes importantes, optó por condensar una cantidad enorme de contenido en muy pocos episodios. Esto llevó a que la trama se sintiera apresurada, con eventos que sucedían sin la debida construcción.
- Pérdida de la esencia: El complejo mundo exterior, los nuevos aliados y enemigos, y las estrategias de supervivencia que hicieron al manga tan adictivo, fueron simplificados o directamente eliminados.
- Un final polémico: La conclusión de la serie dejó a muchísimos fans con un sabor de boca amargo. Se siente como un “ya queremos terminar” que desaprovecha el potencial de una historia que tenía muchísimo más que ofrecer. Es el clásico ejemplo de cómo una gran promesa puede desinflarse si no se le da el tratamiento adecuado.
La verdad es que la diferencia de calidad entre la primera y la segunda temporada de The Promised Neverland es abismal. Mientras la primera es un ejemplo de cómo hacer una adaptación animada con pasión y cuidado, la segunda queda como un recordatorio de lo que sucede cuando se sacrifica la narrativa en favor de la prisa o las decisiones creativas que se alejan demasiado del material fuente. Para quienes disfrutaron del manga, la segunda temporada fue un trago difícil de pasar, pues omitió elementos que eran clave para el desarrollo de la historia.
Así que, si te preguntas si vale la pena ver The Promised Neverland, la respuesta es un “sí, pero con asterisco”. La primera temporada es un must-watch que te mantendrá al borde de tu sillón. Es ingeniosa, emocionante y te hará pensar. Sin embargo, si decides continuar con la segunda, ve con bajas expectativas o considera que la historia tomó un rumbo muy distinto al que los lectores del manga conocieron. Es una lástima, porque la historia original tenía el potencial para ser una de las mejores adaptaciones de la década.
