¿Qué tal está la película de Violet Evergarden?

Prepárate para gastarte una caja entera de pañuelos desechables porque, después de una espera que se sintió más larga que el tiempo que tarda en pasar el camión un lunes por la mañana, por fin tenemos el cierre de esta historia. No es una exageración decir que este relato nos ha tenido con el corazón en un hilo, y la película de Violet Evergarden llega para darnos ese abrazo emocional que tanto necesitábamos, pero también para darnos un buen sacudón con su intensidad. La protagonista, que empezó siendo básicamente un robot emocional, por fin nos enseña qué pasa cuando los sentimientos te explotan en la cara y tienes que aprender a lidiar con ellos sin que se te desmorone la vida en el intento.

La calidad visual de esta entrega es de otro planeta. El estudio responsable puso toda la carne al asador para que cada fotograma parezca una pintura que podrías colgar en tu sala. Hay escenas donde el manejo de la luz y los colores es tan impresionante que hasta se te olvida que estás viendo una animación. La película de Violet Evergarden utiliza efectos que hacen que el agua, los paisajes y hasta las expresiones más sutiles se sientan reales, logrando que te metas de lleno en la trama. Es ese tipo de trabajo que te hace apreciar el esfuerzo de los artistas que no durmieron para que tú pudieras ver un atardecer digital perfecto mientras te sorbes los mocos por la tristeza.

Todo lo que debes considerar antes de ver la película de Violet Evergarden

Si eres de los que se quieren saltar los pasos e ir directo al final, te sugiero que lo pienses dos veces. Para entender de qué va todo este relajo emocional, es forzoso que hayas visto la serie previa y los episodios especiales. La trama se centra en la búsqueda incansable de la protagonista por entender el significado del amor y, sobre todo, por descubrir qué pasó con su querido Gilbert. La película de Violet Evergarden no se anda con rodeos y nos avienta a un viaje de autodescubrimiento donde los recuerdos son el motor principal. Aquí te dejamos algunos puntos que no puedes perder de vista:

  • El reencuentro esperado: No te vamos a dar detalles para no arruinarte la sorpresa, pero la tensión entre lo que Violet desea y lo que encuentra es el eje de todo.
  • La música es clave: La banda sonora está diseñada para que, si todavía no estabas llorando, empieces a hacerlo en el momento exacto en que entran los violines.
  • Cierre de ciclos: Es una historia que no deja cabos sueltos, dándole a cada personaje el lugar que se merece después de tanto drama.
  • Nivel de hidratación: Es en serio, toma mucha agua antes de entrar o darle play, porque el desgaste de lágrimas es nivel experto.

Mucha gente se pregunta si de verdad vale la pena invertir tanto sentimiento en una historia de cartas y gente de otra época. La respuesta es un rotundo sí, porque en el fondo, todos somos un poco como Violet: andamos por la vida tratando de descifrar qué quieren decir los demás y cómo expresar lo que traemos guardado en el pecho. La película de Violet Evergarden funciona como un recordatorio de que las conexiones humanas son lo más valioso que tenemos, incluso cuando duelen o cuando la distancia parece infinita. Es un cierre digno que respeta la esencia de lo que vimos desde el primer capítulo y que nos deja con una sensación de paz muy necesaria.

No dejes que te cuenten el final en redes sociales ni te metas a leer comentarios de gente que solo quiere arruinar la experiencia. Ver este desenlace es como completar un rompecabezas que tardaste años en armar; la satisfacción de ver la última pieza en su lugar es inigualable. Aunque el tono sea melancólico, hay mucha esperanza en cada escena, enseñándonos que siempre se puede volver a empezar, incluso cuando pensamos que ya lo habíamos perdido todo. Así que acomódate bien, asegúrate de tener buena conexión y prepárate para una de las experiencias cinematográficas más bellas y desgarradoras que te va a tocar vivir en mucho tiempo.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com