¿Qué dijiste?

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En serio, ¿Qué dijiste? repíteme eso que dijiste pero esta vez en mi cara y no solo como un mensaje de la web; a ver si muy salsa y brabucón para decírmelo en la jeta.

Saben si algo tengo, claro que lo saben puesto que me conocen bien, es que me encanta pelearme, es una de mis pocas interacciones humanas, y yo no rajo, así que éntrale papá.

Ja una cosa es que yo me diga amargada y otra cosa muy diferente es que permita que alguien más me lo diga, sin poner resistencia. Entienden o hay cierta gente especial que tiene una crayola atorada en el cerebro y no sabe distinguir las cosas, pues sea lo que sea, aténganse a las consecuencias ya que nadie replica los insultos que yo me propino sin conocer mi furia y un destino fatal. Soy maestra en combate verbal y físico, tengo mal carácter, estoy amargada y conozco mil y una formas de venganza cruel y dulce.

¡Te voy a acusar con tu mamá!

Pus esta gente que carambas se cree, o que confianza me tiene.

Digo uno puede expresarse libremente sobre uno mismo de la manera más saludable y efectiva, sin que esto implique o signifique que los demás puedan replicarlo en voz alta, chale, eso me pasa por ser buena onda, pero que fregados porque cuando repito que soy súper fregona, bien buena onda nadie lo anda diciendo, ok ya no me voy a burlar más de mí, luego andan usando esa información en mi contra.

Y seguro a ti también te ha pasado en el trabajo, en la oficina o en tu misma casa, que cuando por alguna extraña combinación planetaria algo te sale mal, se te cae algo en el pie, andas en tus días o lo que sea que terminas aventándote un regaño muy florido sobre tu estupidez o simplemente te dices “ah que amargado soy”, pero el decir eso, no implica que algún curioso lector, conocido pueda decírtelo. EN SERIO, QUIEN SE CREE. Realmente estoy sorprendida de escuchar a la gente loro repetir lo que digo, estoy muy indignada.

En serio, nunca me llames amargada, troll, emo, tarada, bruta, mensa o similares, una cosa es que yo lo diga en tono de broma o a veces como frustración y otra cosa bien distinta es que permita que cualquier baboso me lo diga, a ver dime yo te ando diciendo baboso, bruto, ignorante, mala leche, pues no, entonces que, sssss.

Se acuerdan de un capítulo de los Simpons cuando Homero se quita una crayola del cerebro y se hace más inteligente, total, se va a ver una película de Julia Roberts y la gente de su alrededor se enoja por que no se ríe, pues así me paso con cierta película para niños que se estrenó el domingo. Mantendré en el anonimato los nombres de los participantes en este altercado y la película que suscito dicho conflicto. Bueno, pues así me paso, y contesto lo mismo que Homero esa película es predecible, los chistes son malos, los diálogos son pobres, las canciones son tontas. ¿Por qué voy a reírme de eso? Y la respuesta no es porque sea amargada, más bien soy inteligente y me gusta pensar.

Lo único que podría agregar a esta declaración sería: “sin embargo mi reseña fue mejor que la tuya”, y estuve a punto de escupírselo en la cara, pues obvio, si se lo dije a una importante editora de una de las revistas más compradas de México, que no se lo diga a ese “escritor”. Pero me frene, si me recordé a mí misma que debo ser más polite.

Y no, no es ardor de cola o ardillez, simplemente nadie puede decirme amargada sin enfrentar toda una apología al respecto.

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