Hay un punto en el que es imposible regresar

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En todo lo que una persona hace, en todos los momentos de la vida, en todas las empresas, proyectos, caminos y todo aquello que se emprende, siempre hay un punto de no retorno, un punto en el cual no es posible dar marcha atrás y solo queda seguir adelante, en ese camino incierto, desconocido y sin saber cuál será el resultado final, y cuando llega ese momento, solo hay que avanzar.

Bien, seguramente estas palabras sonarán tal vez metafóricas o inclusive profundas, y podrán interpretarse de muchas maneras, y habrá quien entienda ese “punto de no retorno”, como una postura en la que se deben dejar ir ciertas cosas, para seguir adelante, desprenderse y dejarse ir.
Digo, esto suena a algo personal, a ese punto de la vida en el que es imposible regresar a un determinado momento en el cual las cosas eran diferentes, sencillas o felices.

Que, si, también podrían aplicarse de esa manera, pero esto del punto en el que no hay chance de regresar, yo lo veo de una forma más práctica, más literal:

Hay un momento en el que ya no te puedes echar para atrás

Sí, hay un punto en la vida, hay un momento en el cual, después de hacer una elección y seguirla, hay un claro momento en el que no te puedes retractar, no puedes decir “siempre no, ya no quiero” y simplemente ya no puedes dar marcha atrás, y el renunciar a algo, ya no es una elección.
Aunque habrá quien diga, siempre es una opción renunciar y regresar, siempre se puede; pero hay momentos en la vida, en los cuales el costo por abandonar algo es tan alto, que ya no existe la opción para regresar.

Y para que se entienda mejor, el punto que quiero transmitir, usare una tonta anécdota; creo que es la única manera en la que suelo explicarme, y todo esto me lleva a la fila del Space Mountain hace 4 años (o más) atrás, y justo una elección me hizo entender el punto de no retorno.

Ah, y aquí hay otra moraleja, y si el tiempo estimado de espera dice 4 horas de espera, no pienses que es una exageración para que las personas desistan, en verdad son 4 horas de espera.

Pero, yo no lo creí, y a pesar de la advertencia, a pesar de que me avisaron que esperaría 4 horas formada en la línea, yo decidí aventurarme a la espera, y mientras pasaba el tiempo, salir de la fila, no era opción. Digo, con 40 minutos parados esperando en línea, me repetía, no, no me voy a salir, ya estuve 40 minutos formada, y así pasaba el tiempo, conforme más tiempo invertía, salirme no era opción.

Así pasa en la vida, entre más tiempo, dinero, recursos, paciencia o lo que sea, entre más invertimos, esa posibilidad de renunciar a un proyecto se desvanece y esto tiene que ver, porque a ciertas alturas de la vida, se pierde más renunciando a algo, que siguiendo el camino y el curso de las cosas.

Por ello es importante evaluar lo que se hace, decide y elige, desde antes, porque llega un punto de la vida, en el que no se puede renunciar o regresar.

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