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Cuando en tu casa no puedes usar la vajilla de cristal

¡Hoy vamos a hablar de un tema muy serio y que afecta a muchas personas en su día a día: cuando en tu casa no puedes usar la vajilla de cristal! ¡Sí, has leído bien! Porque todos sabemos que tener una vajilla de cristal en casa es sinónimo de elegancia y sofisticación, pero a veces las circunstancias no nos permiten disfrutar de este lujo.

El primer motivo por el que no puedes usar la vajilla de cristal en casa es… ¡los niños! Sí, esos pequeños terremotos que corren por la casa sin parar y que parecen tener imanes en las manos para atraer todo lo frágil y delicado. ¿Imaginas dejarles la vajilla de cristal para que la usen en la mesa? Sería como pedirles que jueguen al fútbol en una tienda de porcelana. ¡Un desastre asegurado!

Otro motivo por el que puede que no puedas usar la vajilla de cristal en casa es… ¡tus mascotas! Sí, esos adorables peludos que se empeñan en subirse a la mesa en cuanto te descuidas y que parecen tener un radar para localizar los objetos más frágiles. ¿Te imaginas la cara de tu gato cuando vea tu preciosa vajilla de cristal? Seguro que piensa que es un juguete nuevo para destrozar en cuestión de minutos.

Y qué decir de las visitas inesperadas… ¡esas personas que aparecen en tu casa sin previo aviso y que te pillan con la guardia baja! ¿Cómo vas a sacar la vajilla de cristal para impresionarles si ni siquiera te has dado tiempo a limpiarla? ¡Mejor dejarla guardada en el armario y recurrir a la vajilla de diario para evitar situaciones incómodas!

Y por supuesto, no podemos olvidarnos de esos días en los que te levantas con el pie izquierdo y sabes que todo lo que toques se va a romper. ¡Mejor no tentar a la suerte y dejar la vajilla a salvo en su lugar seguro! Porque todos sabemos que la ley de Murphy es infalible y que si algo puede romperse, se romperá en el momento más inoportuno.

En resumen, tener una vajilla de cristal en casa puede ser todo un lujo, pero a veces las circunstancias no nos permiten disfrutar de ella como nos gustaría. ¡Pero no te preocupes! Siempre puedes recurrir a la vajilla de plástico para salir del paso y salvar el día. Y quién sabe, igual algún día las estrellas se alinean y puedes sacar tu preciosa vajilla de cristal sin miedo a que ocurra una catástrofe. ¡Hasta entonces, mejor prevenir que lamentar!

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