Preparando pasta

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La gastronomía es un arte que requiere paciencia, amor, pasión, conocimientos pero el ingrediente más importante para ser un chef, cocinero o amante de la cocina es tener sazón, claro, no vienen nunca mal conocimientos básicos sobre cocción, técnica y procesos. Conocimientos que se pueden adquirir estudiando, tomando cursos, leyendo, incluso viendo los canales de cocina, pero lo más importante de ese conocimiento es practicarlo.

El buen comer es algo que nos apasiona a todos, incluso la gente que vive en estrictos regímenes de lechuga y conteos calóricos, incluso ellos aman comer. Definitivamente uno de los placeres que todos amamos y dentro de ese gran amor o mejor dicho placer, se encuentra la gastronomía italiana y sus platillos elaborados con pasta al dente, bueno, en realidad no solo es la cocina italiana, también, como de que no la mexicana, la francesa, la argentina, la alemana, ufffff, comer es uno de mis placeres más incontrolables, de ahí mi voluminocidad, un placer tan grande que se extendió a intentar cocinar o hacer mis pininos en la cocina, lo malo es que cada que lo intento algo termina explotando en la cocina y con el riesgo latente de sufrir quemaduras de tercer grado o cortarme un dedo en el proceso de armar mise en place.

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Y existen platillos que me cuestan más trabajos que otros, digo, los sanwiches en el grill de queso, las sincronizadas de harina o las quesadillas también de queso en cualquier variación son mi especialidad, ah y las sopas maruchan, esas si me quedan al dente, pero cuando se trata de preparar otra cosa, no, carajo.

Algunos tienes el don y otros no, y conmigo se comprueba de que no por ser mujer cocinas bien, nop, y por más que lo intento, por más que leo libros, por más que sigo las recetas, por más que veo jodidos videos de chefs, no más no puedo hacer que nada funcione y mucho menos que la pasta me quede al dente. Así que ni en sueños guajiros se me podría ocurrir cocinar espagueti, macarrones o hasta lasaña.

Parecería muy simple encontrar ese punto en el que la pasta queda firme, rica, cocinada en su justo y perfecto punto de cocción, digo, no es ciencia pones la mugrosa pasta en una cazuela con agua hirviendo con sal durante 12 minutos, dependiendo de la porción, solo 12 pinches minutos para que puedas disfrutar de una pasta al mero estilo italiano, y aunque tengo relojes en la cocina que suenan a los doce minutos, algo pasa que termina explotando la pasta y solo es agua y espagueti y encima de eso, lo que no exploto no quedo cocinado, o sea, no sé que sucede que a mí siempre me queda cruda, o muy, muy aguada. Al principio culpaba a las ambiguas instrucciones, pero a quien quiero engañar, solo es agua hirviendo en una cazuela agregas las pasta y LISTO.

Supongo que el otro argumento lógico posible y factible es que tengo una maldición y una gitana romani me lanzo una maldición para que nunca me quede al dente la pasta, una maldición que se extendió a todos los alimentos que tengo que cocinarme.

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