Por qué te dejé ir

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Esta es una pregunta muy recurrente que agobia a muchas personas, una de esas ideas o inquietudes que atormentan la mente por semanas, y cuando llega a tu cabeza esa pregunta, ¿por qué te dejé ir?, llegan los arrepentimientos y el terrible sentimiento de nostalgia que se revuelve con la tristeza, quitándote el aliento para hacerte sentir miserable.

Y llega más que como pregunta, en formato reclamo:

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Por qué te dejé ir, porque no hice algo, porque no fui valiente y arriesgué

Aunque más que lamentarnos por las pérdidas, creo que hay que entender que es parte de la vida que todas las personas que conocemos y están con nosotros tienen ciclos, algunos más largos y duraderos que otros, pero finalmente son ciclos y siempre se vencen para renovarse con nuevas personas. Sin embargo, aun así, siempre hay algo de nostalgia en dejar ir a ciertas personas, claro, no todos los que se van de nuestra vida nos pesan y solo recordamos de forma recurrente con insistencia y mucha emoción a esas que dejaron huella en nuestra vida, tocaron nuestro corazón y a pesar del tiempo y la ausencia siguen tan presentes, como recuerdos que acarician el alma o fantasmas que atormentan con la nostalgia.

Ahora, si es parte del proceso de la vida que las personas cumplan ciclos, y se larguen, entonces ¿por qué nos duele tanto cuando terminan esos ciclos?, digo, finalmente es parte de la vida, además, de alguna manera la vida moderna y su fugacidad nos prepara para aceptar este hecho, pero ciertamente en la práctica no sucede y hay algunas ausencias que duelen mucho, por otro lado, hay ausencias que nos urgen y en verdad, hay personas que, así como llegan estamos deseando que se vayan.

Es raro no, como algunas personas que se fueron nos siguen doliendo y hay otras que siguen ahí y queremos que se vayan.

Pero regresamos al tema, y todos tenemos a una persona que dejamos ir y nos sigue pesando, inclusive puede ser que tengas una vida hecha y derecha con alguien que sustituyo esa ausencia, pero aun así las posibilidades que rondan tu mente, así como el recuerdo de tiempos felices hace que siempre estés añorando a esa persona, sin importar lo bien que estés en la actualidad.

Pasa con amigos, pasa con ex parejas, pasa con familiares que se distancia y simplemente terminas toda la vida pensando por qué te dejé ir, con un gran reclamo y nostalgia pensando en todo lo que pudo ser, todo lo que no se hizo, todo lo que si se hizo que no debí haberse hecho, para convertir esas ausencias en fantasmas que embrujan con sus recuerdos.

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