Por qué es tan difícil cumplir una promesa

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Creo que esa es una de las cosas más difíciles del planeta, es más, creo que el libro del Record Guinness debería incluir en sus páginas a las personas que han logrado la mayor de las proezas humanas, mantener una promesa. Ya saben, algo así como Fulanito Perez se lleva el Guinness por cumplir una promesa por más de 8 meses; pero como eso es tan imposible, es como tener un encuentro cercano con el hombre de las nieves, pues entonces no ponen ese record en este libro de los logros más absurdos del mundo.

Aunque tal vez la clave no sea relativo a que sea algo inexistente, seguro si hay personas que logran cumplir sus promesas; pero cuando cumples tu palabra eso no es un logro estúpido, sino uno que requiere mucha fuerza de voluntad y compromiso. Algo así como un deporte extremo.

Yo siempre he sido de la corriente de personas que piensan que las promesas no existen, un invento relativamente moderno que hicimos para no perder la fe en los demás, en nosotros mismos y en lo bueno de la humanidad, así como creer en Santa, para mi es creer en una promesa.

Las promesas son hechas para romperse, incluso antes de hacerse.

Pero como culpar a alguien, porque culparnos a nosotros, ciertamente las promesas incluyen cosas tan irreales y tiempos infinitos, que hacen a las promesas virtualmente incumplibles; o tal vez las promesas si tienen un significado y una función practica en la vida, pero mientras vives descubres que las promesas lo único que hacen es romper tu confianza en los demás. Por otro lado puede ser que personas altamente disfuncionales, heridas y traumadas, como yo y tal vez tú, creer en una promesa sea tan ilógico y absurdo como creer que del cielo va a llover dinero; pero eso no significa que en este mundo todavía existan promesas que no se han roto, promesas tan sagradas que pensar en solo romperse es una blasfemia para esa persona.

Cuando se habla de promesas, supongo que no es en blanco y negro, como la vida, existiendo promesas que se rompen, promesas que no cuentan, promesas que hicimos sin pensar. Como cuando éramos pequeños y prometíamos, con toda la intención de cumplirlo, no mentir, sin embargo en la práctica era otro boleto, a veces una promesa no es fácil mantenerla, por más empeño que pongas, por más que pesen tus palabras y tu voluntad, hay promesas que simplemente no se pueden cumplir.

Entonces porque prometemos cosas que sabemos que no vamos a cumplir, ¿acaso eso es mentir? O una forma extraña que hacemos para desafiar nuestros límites.

Supongo que por todo eso yo he dejado de prometer, hace muchos años, tantos que ya ni siquiera lo recuerdo, deje de prometer cosas, porque sé que no voy a cumplir, porque sé que el tiempo cambia, porque sé que a las palabras se las lleva el viento; de la misma forma deje de creer en las promesas, esas no son nada y ahora sé que lo que cuentan son los hechos.

Solo he hecho una promesa, como si fuera un pacto de sangre, un contrato sagrado y di mi palabra, mi promesa a alguien, una promesa que sigue guardada y guardaré para siempre. Porque cuando se trata de mi palabra, la cumpliré.

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