Perros que se convierten en niños

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Creo que el gran amor y cariño que les profesamos a estos seres peludos de cuatro patas es tan grande, que terminan convirtiéndose en parte de tu familia, en parte integral, que va, más que familiares terminan convirtiéndose en tu hermano, que quieres más que a tu propio hermano o tus hijos, tanto que terminas consintiéndoles y permitiéndoles que hagan cualquier cosa en tu casa, ya lo decía yo en post anteriores, amas a tu perro como a ti mismo.

Pero conforme crece ese cariño suceden cosas extrañas, cosas que nadie puede comprender a menos que tenga un perro y sea el consentido de la casa, así que, solo otro loco con un amor igual de grande al tuyo, obvio por su perro, puede comprender que este duerma en la cama, las interminables conversaciones que tienes con él, que ya no es un perro, es alguien igual a ti y que merece más respeto que muchas de las personas que conoces.

Creo que eso es muy marcado, cuando quieres a tu perro, lo quieres tanto que exiges que todos lo traten como una persona más, pero claro, los demás te ven como loco a menos claro está que esa persona también trate a su perro como persona. Supongo que para todos aquellos que no tienen mascotas estamos locos, pero esa especie se roba tu corazón y se ganan a pulso su lugar y su importancia; sin embargo yo si me pongo a pensar en lo curioso y gracioso que es ver como un perro se convierte en el hijo más chiquito de toda la familia.

Digo, en mi casa la Chuleta, alias la “Chule” o “Chuy” también conocida como “Chuchita” y cualquier cantidad de apodos, ella es la consentida de mis papás y cada que entra corriendo a su cuarto, ellos inmediatamente asumen que alguna travesura le hicimos sus hermanos mayores por ende comienzan a regañarnos y a reclamarnos porque le andamos haciendo cosas a Chuy, lo gracioso, es que solo le hacemos pesadeces, digo, así juega uno con su perro, ah, pero no se te ocurra pintarle cejas a Chuleta, bajarla de la cama, comer sin invitarle algo, ponerle calcetines en las patas, esconder sus juguetes para que los encuentre porque entonces la ira de sus padres se desata y comienzan a regañar personas a diestra y siniestra de porque estamos haciéndole travesuras a ese lindo perrito; lo que ellos no saben o ignoran es que a ella le encanta jugar así.

Tal vez ese perrillo loco no es su hijo chiquito y más bien es el nieto que siempre han querido mis padres, pero nunca ha sucedido y no creo francamente que suceda, así que ellos depositan todo ese cariño y cuidados en la perra que si lo admito, se robó mi corazón, pero eso no quita que me parezca excesivamente loco como la cuidan.

Porque Chule no se puede quedar nunca solita, oh no, válgame dios, hay que cuidarla, pero si ellos no pueden contratan niñero o niñera, cualquier persona que prometa cuidarla y le dan una serie de explicaciones sobre cómo cuidarla, es más, tiene una pequeña mochila con sus cosas, juguetes, agua, croquetas y todo tipo de cosas que pueda necesitar, yo digo que es su pañalera y se la asignan a su niñera, le piden que la cuide, que jueguen con ella, que la rasquen, dejan teléfonos de emergencia, jajajajajajaja, bueno, tanto así no, pero si la niñera puede comer lo que está en el refri, pero no puede dejar que Chuleta se desvele.

Lo gracioso es que ese perrillo es como los niños que vemos en las películas americanas cuando sus padres los dejan con un babysitter, porque este perrillo es tan travieso como esos niños, por lo que cuidarla es un trabajo de tiempo completo pero pagan bien por hacerlo.

Gracioso, pero esta especie pronto deja de ser un simple perro y se convierte en un miembro más de la familia.

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