Películas que fueron ridículamente iguales
¿Alguna vez has llegado al cine, visto la cartelera y sentido un déjà vu instantáneo? No es que te estés volviendo loco o que hayas viajado en el tiempo, es que Hollywood tiene una extraña maña de lanzar proyectos gemelos casi al mismo tiempo. Es un fenómeno curioso que pasa cada cierto tiempo: dos estudios diferentes, con presupuestos millonarios, deciden que es el momento perfecto para contar exactamente la misma historia. A veces es coincidencia, a veces espionaje industrial o simplemente que las ideas flotan en el aire, pero el resultado son estas películas que fueron ridículamente iguales y que nos pusieron a elegir bando en la taquilla.
Es fascinante ver cómo la industria del entretenimiento se mueve en oleadas. De repente, todo el mundo quiere ver hormigas, luego asteroides destructores y al año siguiente, guardias de seguridad. Lo interesante no es solo que las premisas sean idénticas, sino ver cómo cada director intenta darle su propio sabor a un guion que parece calcado. Aunque a veces uno de los dos proyectos se lleva la gloria y el otro queda en el olvido, hay casos donde la competencia estuvo tan reñida que hasta la fecha confundimos cuál era cuál. Vamos a repasar esos momentos en que la falta de originalidad nos dio doble dosis de lo mismo.
Cuando los policías y los perros dominaron 1989
Hubo un año en particular donde la fórmula de “policía rudo que odia a los animales se ve forzado a trabajar con un canino” se repitió descaradamente. Por un lado, teníamos a Socios y Sabuesos, donde Tom Hanks, en su época dorada, tenía que lidiar con un dogo de Burdeos babeante para resolver un crimen. Casi al mismo tiempo, Jim Belushi protagonizaba Superagente K9, con una premisa prácticamente idéntica. Es uno de los ejemplos más claros de películas que fueron ridículamente iguales, donde la única diferencia real era el carisma del protagonista humano, porque los perros, honestamente, se robaron el show en ambas cintas con sus travesuras y ladridos.
El fin del mundo y los insectos parlantes
Si avanzamos a finales de los noventa, la cosa se puso apocalíptica. En 1998, el cine decidió que la Tierra estaba condenada por una roca espacial gigante. Armageddon nos trajo a Bruce Willis y un montón de explosiones al estilo Michael Bay, mientras que Impacto Profundo intentó ser un poco más dramática y “realista” con Morgan Freeman como presidente. Ambas cintas trataban sobre un asteroide colosal y un equipo enviado al espacio para detenerlo. Ese mismo año, la animación no se quedó atrás en esta tendencia de duplicidad. Bichos de Pixar y Hormiguitas de Dreamworks salieron a la par, contándonos la épica lucha de una hormiga inadaptada que busca salvar a su colonia de un sistema opresivo. Aunque el tono de Hormiguitas era un poco más adulto y neurótico (gracias a Woody Allen), visualmente eran dos gotas de agua para el público infantil.
Magia, presidentes y seguridad en el centro comercial
Entrando al nuevo milenio, la tendencia no paró. En 2004, las hijas de los presidentes ficticios de Estados Unidos decidieron rebelarse. Tanto Chasing Liberty como First Daughter nos mostraron a jovencitas de la realeza política buscando amor y libertad lejos de los guardaespaldas, con tramas tan similares que podrías intercambiar los guiones y nadie se daría cuenta. Un par de años después, en 2006, la magia se apoderó de la pantalla con El Gran Truco y El Ilusionista. Ambas ambientadas en épocas antiguas, con magos obsesivos y trucos que desafiaban la realidad. Aunque El Gran Truco suele llevarse las palmas de la crítica por su complejidad, son sin duda películas que fueron ridículamente iguales en su estética y atmósfera misteriosa.
Y no podemos olvidar el extraño caso de 2009, cuando la seguridad de los centros comerciales se volvió el tema de moda. Kevin James nos dio la comedia física en Héroe de Centro Comercial, mientras que Seth Rogen trajo un humor mucho más oscuro en Cuerpo de Seguridad. La premisa era la misma: un guardia incompetente que nadie respeta debe salvar el día.
Villanos adorables y ataques a la Casa Blanca
La década pasada también tuvo sus gemelos cinematográficos. En 2010, la animación nos hizo empatizar con los malos. Mi Villano Favorito y Megamente nos presentaron a genios del mal que, en el fondo, tenían su corazoncito y terminaban redimiéndose, usualmente motivados por el afecto. Poco después, en 2011, las relaciones casuales se pusieron bajo la lupa con Amigos con Beneficios y Amigos con Derechos. Justin Timberlake y Mila Kunis por un lado, Ashton Kutcher y Natalie Portman por el otro, todos intentando demostrar que el sexo sin amor es complicado, en cintas que eran espejos una de la otra.
Finalmente, en 2013, la Casa Blanca sufrió bastante. Olimpo bajo fuego y El ataque (White House Down) mostraron a terroristas tomando la residencia presidencial y a un solo hombre encargado de salvar al líder del mundo libre. Es impresionante cómo estas películas que fueron ridículamente iguales lograron coexistir, demostrando que al final del día, no importa qué tan repetida sea la historia, siempre habrá público dispuesto a comprar boleto si la ejecución es entretenida.
Al revisar esta lista, queda claro que en la industria del cine las ideas originales son un recurso escaso y que, cuando una fórmula parece funcionar, no falta quien quiera replicarla al instante. Ya sea por competencia feroz o simple casualidad cósmica, estos filmes gemelos siempre nos darán de qué hablar.