Reseña de la película El Juez con Robert Downie Jr.

Imagínate que eres un abogado súper picudo en la gran ciudad, de esos que traen el ego por las nubes y resuelven broncas legales como si fueran misiones imposibles, pero de pronto la vida te da un periodicazo en el hocico y tienes que regresar al pueblo del que huiste hace años. Esta es la premisa que nos lanza a la cara la película El Juez, donde Robert Downey Jr. deja por un rato los trajes tecnológicos de superhéroe para ponerse el traje sastre de Hank Palmer, un tipo que prefiere pelearse con medio mundo antes que admitir que extraña a su familia. El problema es que su regreso no es para unas vacaciones relajadas, sino para el funeral de su mamá y para enfrentarse al hombre que más le pone los pelos de punta: su propio padre, quien además es el juez del pueblo y no lo puede ver ni en pintura.

La cosa se pone verdaderamente color de hormiga cuando el honorable juez Joseph Palmer, interpretado por el legendario Robert Duvall, termina metido en una bronca legal de las grandes al ser acusado de un asesinato por atropellamiento. Es ahí donde la película El Juez se convierte en un duelo de actuaciones que te mantiene pegado al asiento, porque ver a estos dos titanes agarrarse del chongo en la corte es un agasajo. Hank tiene que decidir si aplica sus mañas de abogado de ciudad para salvar a un padre que lo desprecia o si deja que la ley siga su curso, todo mientras lidia con sus hermanos y con un viejo amor que todavía le mueve el tapete.

Conflictos familiares en la película El Juez

Lo que hace que esta historia se sienta tan cercana es que, aunque no seas un abogado millonario, todos tenemos algún pariente con el que nomás no hacemos clic o secretos familiares que preferiríamos dejar enterrados. La dinámica entre el padre e hijo es el motor que mueve todo el drama, mostrándonos que a veces el orgullo es un enemigo más pesado que cualquier fiscal. Aquí te pasamos los puntos clave que hacen que esta cinta valga totalmente la pena:

  • Duelo de titanes: La química entre Robert Downey Jr. y Robert Duvall es de otro planeta; pasan del odio al cariño en un segundo y se siente súper real.
  • Drama con humor: No todo es llanto y gritos; Hank Palmer tiene ese humor ácido y sarcástico que nos encanta, lo que ayuda a que la historia no se sienta tan densa.
  • Reparto de lujo: Además de los protagonistas, tenemos a gente pesada como Billy Bob Thornton, que hace de un fiscal que de verdad te da miedo, y Vera Farmiga, que le pone el toque de nostalgia al asunto.
  • Secretos de pueblo: La trama te va soltando pistas de por qué la relación entre ellos se rompió, manteniéndote intrigado hasta el mero final del juicio.

Ver la película El Juez es como meterse a una licuadora de emociones. Por un lado, te da mucha risa ver las excentricidades de Hank y cómo se siente fuera de lugar en su pueblo natal, pero por otro, te da un nudo en la garganta ver la vulnerabilidad de un hombre poderoso que está perdiendo el control de su vida por la edad y la enfermedad. Es una historia que te pone a pensar en cuánto tiempo nos queda con nuestros viejos y si realmente vale la pena guardar tanto rencor por cosas que pasaron hace décadas. La dirección de David Dobkin logra que los momentos en la corte sean emocionantes, pero son las escenas en la cocina o en la sala de la casa familiar las que realmente te llegan al corazón.

Aunque a veces la trama se siente un poquito larga, el ritmo no decae porque siempre hay un nuevo trapo sucio que sale al sol. Es una cinta ideal para ver un domingo cuando tienes ganas de algo que te haga reflexionar, pero que también te entretenga con buenos diálogos y una producción de primer nivel. No es solo un drama legal aburrido; es una radiografía de lo que significa ser hijo y de cómo el pasado siempre encuentra la forma de alcanzarnos, sin importar cuántos kilómetros pongamos de distancia.

Si te laten las historias donde los personajes tienen capas y no son ni buenos ni malos, sino simplemente humanos con un montón de fallas, entonces tienes que echarle un ojo a esta propuesta. Mi calificación personal es un sólido 8 de 10, porque logra sacarte un par de lágrimas sin ser una película de esas que se sienten forzadas. La película El Juez es un recordatorio de que, al final, la familia es lo único que nos queda cuando todo lo demás se va al traste, y que pedir perdón a veces es el acto de valentía más grande que podemos hacer.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com