Ojos que no ven, corazón que no siente

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Recuerdas ese viejo y sabio dicho que solía repetirte tu abuelita cuando andabas en la necia sobre algo, más específicamente cuando querías saber algo; ella en tono dulce lleno de sabiduría repetía esas palabras para darte consuelo “Ojos que no ven, corazón que no siente”, bien, creo que es culpa de la televisión y el exceso de tecnología móvil que nos convirtió en teletubbies grandotes, que necesitamos que nos expliquen las cosas de forma clara, precisa y sin extrañas analogías o metáforas de la vida, porque si bien ella insistía diciendo eso, tú seguías pataleando porque querías saber algo.

Lo más extraño y bizarro de todo esto, es que ahora, que eres grande, sigues pataleando en la necia, cuando quieres saber algo; cuando te acuerdas de ese ex amor que te rompió el corazón, esa persona que todavía quieres y entonces te pones en plan stalker a saber, saber, y saber qué hace esa persona, con quien está, que hace y como se la pasa. Todo eso no solo daña tu armonio, sino que te pone mal, te deprime y te estreza, pero tu necesidad de saber que había pasado era tan necia que te pusiste a investigar por todos los medios que es lo que había pasado; cuando a veces simplemente es mejor no saber, es mejor no estar informado y estar en el limbo, eso es mejor a estresarse viendo a tu ex feliz de lo lindo en una vida feliz y maravillosa que no te incluye.

Pero ahora no nos damos el lujo de NO SABER; aunque eso signifique que nos vamos a poner mal.

Supongo que esa es la razón por la cual nunca entendimos ese viejo dicho, ojos que no ven, corazón que no siente y necesitamos para entender esa filosofía de vida, necesitamos que nos la expliquen con peras y manzanas, de forma muy lenta y clara para saber qué es lo que quieren decir.

Ojos que no ven, corazón que no siente

¿Qué madres significa eso?, ¿a qué se refieren?; porque no pueden ser claros y dejarse de misterios y decir en términos simples, sencillos y comprensibles que es, en vez de andarte repitiendo refranes viejos y en desuso.

Todo hubiera sido más fácil si nuestra linda y viejecita abuelita sabia nos hubiera dicho: no sufres cuando desconoces algo, ESAS SI SON SABIAS PALABRAS; si eso nos hubieran dicho de pequeños, tal vez hubiéramos crecido sabios y entenderíamos de adultos que el precio de estar informados, el precio de saber algo puede ser un costo muy alto que a veces es mejor no pagar.

Por ello a veces es más conveniente no saber, y digo a veces como eufemismo de SIEMPRE; porque aquello que no sabes, entonces no te lastima, no te hace daño, no te enfada; así que cuando entiendes eso, la frase ojos que no ven, corazón que no siente toma otro sentido y nos recuerda que a veces es mejor omitir información, por cuestiones de salud mental.

Lamentablemente ya no nos damos el lujo de no saber y con las redes sociales y esa necesidad enfermiza de estar informados y saber a cada minuto que hacen las personas, entonces nos vamos hasta el fondo, directo a lo más profundo para saber esa información que podría dolernos.

No solo pasa hablando de relaciones románticas, esto de ojos que no ven, corazón que no siente aplica para todo, trabajos, amistades, fiestas y todas aquellas cosas que de alguna manera están involucradas contigo y no pudiste ser parte de ellas, a veces es mejor no saber, por salud mental y emocional.

No olvides que el costo que pagas por saber de algo, puede ser muy alto.

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