Odio el yoga

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En los últimos años la práctica del yoga ha cobrado una importancia nunca antes vista, y niños, adolescentes, grandes y viejitos, todos por igual corren o caminan, de acuerdo al paso de cada quien, para ir a practicar yoga.

Aunque bueno, yoga puedes hacer en cualquier lado, incluso en tu casa y con vídeos en tu DVD, ejercicios de YouTube o alguno de los muchos programas sobre yoga que hay en la tele, pueden ayudarte. Ahora el yoga es tan popular que en cualquier lado puedes empezar, y los aditamentos para su práctica son muy fáciles de conseguir desde el tapete, ropa, el cajón y es más hasta calcetines de yoga hay, que te dan tracción y evitan que te quites los calcetines si no quieres andar descalzo en un lugar extraño.

Que por cierto, no tengo idea para que sean los cajoncitos de madera o fomi que se usan en esta práctica; de hecho cuando llegas a un salón de yoga por primera vez, hay tantas cosas nuevas que no tienes idea para que sirvan, inclusive hasta cobijas usan, todo eso en un ambiente extra hippie con olor a sándalo, estatuas de Shiva, música extraña y todo aquello relativo a ese mundo sano.

Ah y debo advertirte que si nunca has ido a tomar yoga, prepárate a vivir una experiencia bizarra en un nivel increíble y te lo dice alguien que se la vive en el gym, tengo 10 años haciendo ejercicio en estos lugares y cada que surge algo nuevo como los kettlebell, gimnasia en plan circo, electro estimulación y todas esas cosas las he probado. Algunas me han parecido difíciles pero lo intento y siempre me divierto, siempre de los siempre excepto cuando se habla de yoga, odio el yoga, una actividad que lejos de relájame me estresa más y me hizo concluir siempre de los siempre que odio el yoga en niveles épicos. Realmente es algo asombroso, el desagrado que me genero mi primera clase oficial.

Confieso que si funciono, además de estrenarme, la clase recuperativa que tome para la espalda alivio mucho el dolor que sentía en la espalda baja, pero por otro lado me estreso en un nivel insano.

¿Por qué?, creo que la respuesta es odio el yoga.

MMMMMM, bien, para empezar los otros practicantes de yoga no son nada amigables y jóvenes veinteañeros y viejitas sesentonas, todos me veían con cara de “que tarada eres nena” eso o me hacían gestos de “no te pienso ayudar”, cada que estaba a punto de abrir la boca para pedir ayuda o que me explicaran algo.

Parecerá que es obvio ir a yoga y estirarte, pero para nada, tiene un nivel de complejidad muy alto y nadie se quiere tomar el tiempo de explicarte que está pasando, como te tienes que acomodar o algo tan simple como el uso del cinturón que te dan, los cajones o incluso los cojines.

Todos en la clase tienen prisa y cero intereses por ayudarte, desde los alumnos hasta la instructora. Eso hace muy frustrante ir a tomar yoga, además si vas a una clase para lesiones de la espalda, como que la instructora debería considerar tus dolencias para cada ejercicio, después de todo nadie conoce tu cuerpo mejor que tú.
Basándonos en ese principio el instructor de yoga debería escuchar tus quejas hacia una postura en vez de únicamente decirte “relájate” y no me quites el tiempo.

Y seguro pensaras que le tengo mala leche al yoga, que no lo creo, y repito, como asidua usuaria de gimnasio sé que la cortesía para los nuevos además de la paciencia es algo polite que debes hacer, digo, si ves que alguien se va a matar con un aparato, pues lo ayudas, ahhhhh, pero cuando se habla de yoga, es yoga, que te puede pasar, así que no me estés chingando que no te pienso ayudar.

Creo que lo que más me estreso fue la actitud de la instructora, muy grosera, muy pedante, muy déspota cada que le pedía ayuda u orientación me regañaba, me decía que no la molestará y que hiciera lo que me pedía, el problema es que no sabía cómo hacerlo, por eso preguntaba.

Odio el yoga, no me relaja, aunque en un análisis posterior, creo que nadie debería ir a Green Yoga Polanco, el ambiente es bastante nefasto, la gente es grosera comenzando por la instructora. Supongo que así son las personas en Polanco.

Pero esa no es mi primera mala experiencia con el yoga, y cada que tomaba esas clases en mi gym, también el instructor es bastante neurótico, regaña por todo y no le preocupaba para nada mi capacidad o facilidad para estirarme en plan yoga.

OHHHHHHH como odio el yoga, y si un tiempo pensaba que era para viejitas, ahora sé que es para locos extremistas que solo buscan la pose, y no la postura.
Aunque bueno, tal vez haya quien si disfrute el yoga y lo haga por la filosofía.

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