Nunca me fui de pinta

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Supongo que hay cosas en la vida de todo adulto responsable de las cuales siempre se va a arrepentir por no haberlas hecho.
Ya sabes cosas como deje ir el amor de mi vida por no arriesgarme; no perseguí el sueño de la vida por miedo a perder lo que tenía seguro; no recorrí el mundo por temor a perder el camino, y la lista de arrepentimientos y errores sigue.

Por cierto, maldita responsabilidad que siempre te hace temer, te hace tener miedo a vivir, te paraliza y te hace quedarte en el mismo lugar, estancado o mejor dicho plantado, como un gran árbol sabio, pero finalmente plantado viendo como sucede todo frente a ti. Supongo que todo eso es culpa de los miedos.

Malditos miedos; pero sabes, en lugar de maldecir y arrepentirnos por lo que no hicimos, deberíamos comenzar a hacer eso que nos apasiona, a dar ese salto, y el momento justo para saltar es cuando sientes ese miedo que paraliza y congela tu mente.

Pero de qué hablaba yo, ah sí, ya me acorde; inicie esta platica contándote sobre cómo la responsabilidad nos frena, oh, bueno, por lo menos ese fue mi caso y el hecho de pensar mucho las cosas, evaluarlas y sobre analizarlas me hizo perderme de muchas cosas que se suponía tenía que experimentar en mi loca juventud, ya sabes irme de pinta, drogarme, amanecer en el torito, experimentar una cruda y cosas de esas.

¿Qué eso no se hace en la vida loca?

Supongo que así es como muchos en la vida adulta terminamos con una larga lista de reproches, en mi caso nunca me fui de pinta, entre otras muchas cosas; pero hoy eso me está pesando mucho, digo, últimamente veo mucho chavito de pinta vagabundeando en la calle, me hace pensar que me prive de esa gran y única experiencia en la vida.

Tal vez parezca un arrepentimiento muy bobo, pero en un sentido práctico hay cosas básicas que todo ser humano debería experimentar en la vida, para conocer la dicha de vivir con todos sus claroscuros, esos que te hacen distinguir entre el bien y el mal; esas pequeñas experiencias que dan sentido de responsabilidad. Porque para distinguir entre el bien y el mal, se tuvo que andar en los dos caminos, o ¿no?

Entonces surge la pregunta, ¿quién es más sabio la persona que escogió enmendar su camino o aquella que nunca quiso hacer algo malo?

Si me lo preguntas a mí, creo que tiene más valor haber sido un reverendo y gran desmadre y en cierto punto de la vida enmendarte, que ser siempre un ñoñazo, que nunca se atrevió por miedo o ética a hacer algo malo.

Aunque bueno, es debatible y siempre estará un punto a favor de cada punto de vista sobre lo bueno y lo correcto.

Como yo fui una ñoñaza que nunca se fue de pinta, no se saltaba clases, nunca reprobó y siempre exente materias, pues como que ahora y con tantos años de diferencia estoy en ese limbo del me hubiera ido de pinta, por lo menos en la universidad, aunque ahí no es irse de pinta y más bien era saltarse clases, cosa que tampoco nunca hice.

Pero ahora cuando veo a los chavitos, en las mañanas mientras tomo el café, o voy caminando al cine, pienso, “debí haberme ido de pinta”. De hecho estoy pensando hacer una especie de rebelión tardía; eso me lleva ahora todas las mañanas hago cosas al estilo irme de pinta, como ir al cine, ir a un café o un restaurante. Entonces si ahora me fuera de pinta a la inversa, tendría que quedarme en casa trabajando, porque si mi trabajo normal es salir a divertirme, lo inverso ahora a irme de pinta sería quedarme trabajando. Pero acaso eso no es la ñoñada más grande del mundo.

MMMMMMM

En este mundo no existen los hubieras, lamentablemente nunca me fui de pinta y ahora me quedaré con las ganas y por más que me insistían mis amigos, que francamente ahora lo admito de forma abierta, no tenía amigos porque era la niña más pinche rara del mundo, solo tenía cuates que me hablaban por las tareas, por más que insistían yo no accedía a irme de pinta, prefería no ir a la escuela y faltar, antes que irme de pinta.

Por cierto, para aquellos que no saben que es irse de pinta, es no ir a la escuela para irse a la vagancia y hacer cualquier otra cosa antes que estudiar.

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