Nunca le creas nada a tu hermano


Tener un carnal es como tener un roomie que fue diseñado específicamente para sacarte de tus casillas y probar tu paciencia cada bendito día. Desde que somos morros, aprendemos que la frase “te lo juro por mi vida” en boca de un hermano es en realidad un sinónimo de “te estoy cuenteando de la forma más épica posible”. Ya sea con el clásico cuento de que eres adoptado y te encontraron en un tianguis o con la promesa de que “ese chile no pica nada”, la lista de mentiras es más larga que la fila de las tortillas a mediodía. La regla de oro que todo hermano menor, mayor o del medio debería grabarse a fuego en la frente es: Nunca le creas nada a tu hermano. Si lo ves demasiado feliz sin razón aparente, algo anda mal; si está siendo inusualmente amable contigo, lo más seguro es que ya rompió tus audífonos y está esperando el momento perfecto para esconder la evidencia o echarle la culpa al perro.

Razones por las que nunca le creas nada a tu hermano

Los hermanos son maestros de las noticias falsas mucho antes de que el internet las pusiera de moda. Tienen esa capacidad actoral de mirarte a los ojos con una cara de seriedad absoluta mientras te aseguran que si te tragas una semilla de sandía, te va a crecer un árbol en la panza. Y uno, por más que quiera ser listo, termina cayendo. La troleada es parte de su código genético y viven para ese breve momento de desesperación en tu rostro cuando te das cuenta de que te volvieron a tomar el pelo. Si quieres sobrevivir a las reuniones familiares sin convertirte en el hazmerreír de todos, tienes que andar bien al tiro con estas jugadas típicas:

  • La maniobra del “no te estoy tocando”, donde tiene el dedo a un milímetro de tu cara mientras insiste en su total inocencia ante los gritos de tus papás.
  • La promesa de “solo un traguito” de tu refresco que termina con la mitad del vaso desapareciendo en un segundo gracias a su capacidad de succión nivel industrial.
  • La mentira clásica sobre el humor de la jefa: “Ya llegó mi mamá y viene bien enojada contigo”, solo para verte limpiar el cuarto en tiempo récord mientras él se ataca de risa desde el sillón.
  • El pacto de silencio que siempre termina rompiendo: “Si me haces el paro con esto, no le digo a nadie”, pero a los cinco minutos ya le soltó toda la sopa a medio mundo.

Es un juego de guerra psicológica donde la única forma de ganar es dudando hasta de su sombra. Nunca le creas nada a tu hermano cuando se meta a la cocina y salga con una “mezcla especial” que inventó. Si la bebida tiene un color sospechoso, huele a vinagre y él ya tiene el celular listo para grabar tu reacción, date la vuelta y corre. Seguramente es un brebaje hecho con salsa de soya, sobras de chilaquiles y un toque de jabón de trastes que te quiere vender como el nuevo elixir de la energía. Lo peor de todo es la risita contenida, esa que intentan esconder detrás de la mano cuando ven que estás a punto de caer en la trampa. Esa risa es la alarma sísmica que solemos ignorar por andar distraídos en sus cuentos chinos.

Si ves que tu carnal te está sonriendo más de lo normal, desconfía de inmediato. No hay sinceridad en esa mirada, solo el deseo profundo de verte hacer una cara de asco para luego subirla al grupo de WhatsApp de la familia. En esta batalla de astucia, ser escéptico es tu mejor escudo. Por eso, Nunca le creas nada a tu hermano especialmente si te dice que te va a prestar su consola o su ropa favorita si le haces sus quehaceres; todos sabemos que eso jamás va a pasar y terminarás lavando trastes de a gratis. La relación de hermanos es una mezcla extraña de lealtad absoluta y troleo de nivel profesional que no tiene fin.

A pesar de que sean las personas más mentirosas del planeta, al final son los mismos que van a estar ahí cuando la cosa se ponga color de hormiga de verdad. Claro, probablemente te van a echar una indirecta o un chiste pesado mientras te ayudan, y te van a recordar esa vez que caíste en la broma del vaso con agua hace diez años, pero así funciona este vínculo. Mantén la guardia arriba, no tomes nada que se vea raro sin olerlo primero y siempre ten una respuesta lista bajo la manga. Porque, siendo honestos, tú también le has aplicado alguna que otra mentira piadosa y eso es lo que mantiene la dinámica familiar equilibrada y, sobre todo, muy entretenida para los que nos ven desde afuera.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com