Nos olvidamos del contexto y su importancia

La neta es que hoy en día parece que todos tenemos telepatía o eso es lo que juramos. Mandamos mensajes a medias, soltamos el chisme empezando por el final y esperamos que nuestros compas adivinen de qué estamos hablando. Se nos ha barrido por completo entender el contexto y su importancia dentro de cualquier plática, y por eso terminamos enredados en malentendidos que ni al caso. Ya no es solo que no sepamos hablar, es que damos por sentado que todo el mundo vive en nuestra cabeza y sabe exactamente qué nos pasó en la mañana o por qué estamos de malas. Sin esa base, cualquier intento de comunicación es como tratar de armar un rompecabezas de mil piezas en la oscuridad; simplemente no se puede y solo acabas frustrado.

Resulta súper desesperante cuando alguien te busca para pedirte un consejo o contarte un drama, pero empieza desde el clímax de la historia. Nos olvidamos que nadie tiene un radar para saber qué onda con la vida de los demás. Ni siquiera las redes sociales, con todo y sus historias de veinticuatro horas, logran que estemos realmente al tanto de los detalles que importan. El contexto y su importancia radican en que es el único puente que nos permite conectar de verdad con el otro. Si no me dices quién es la persona de la que hablas o por qué te urge tanto ese favor, mi opinión va a ser tan útil como un cenicero en una moto. Estamos tan bombardeados de información que pensamos que todo es obvio, pero la verdad es que lo que es claro para ti es un misterio para el resto del mundo.

Entender el contexto y su importancia

Este concepto debería ser materia obligatoria desde la primaria para no andar regando el tepache en la vida adulta. En el esquema básico de la comunicación nos enseñaron que hay un emisor, un mensaje y un receptor, pero se les olvidó mencionar que sin el entorno adecuado, el mensaje llega todo chueco. Hoy en día, con las prisas de las aplicaciones de mensajería y la inmediatez de la vida, aislamos al sujeto de su realidad. Creemos que somos investigadores privados y que los demás deben usar su capacidad de deducción para adivinar nuestras penas. Pero la realidad es que nadie tiene tiempo para andar jugando a los detectives; si quieres una respuesta atinada, primero pon las cartas sobre la mesa para que el otro sepa de qué lado masca la iguana. Ignorar el contexto y su importancia es lo que genera pláticas vacías y ambiguas que no llegan a ningún lado.

Para que no seas de esos que dejan a todo el mundo en el aire y que luego se quejan de que nadie los entiende, hay que aplicar un poquito de sentido común antes de abrir la boca o darle enviar al texto. Aquí te dejo unos puntos básicos para que tus pláticas no sean un caos total y la comunicación fluya de forma más natural:

  • Ubica a tu receptor antes de soltar la bomba informativa; no asumas que ya sabe de quién estás hablando solo porque tú no dejas de pensar en eso.
  • Dale un antecedente rápido para que entienda por qué el chisme o la situación es relevante en este preciso momento.
  • No menosprecies los detalles pequeños, porque a veces ahí es donde está la clave para que la otra persona pueda darte una opinión con fundamento.
  • Si ves que el otro pone cara de que no entiende nada, detente un segundo y explica el trasfondo en lugar de desesperarte.

Nunca deberíamos dar por hecho que la gente está en nuestra misma sintonía emocional o informativa. Poner las cosas en perspectiva ayuda a que el diálogo sea real y que las relaciones no se desgasten por puras tonterías que se pudieron aclarar con un par de frases extra. La próxima vez que sientas que nadie te entiende o que tus pláticas son puro ruido, pregúntate si te tomaste el tiempo de explicar el panorama completo. El contexto y su importancia son los mejores aliados para que el mensaje no se pierda en el limbo de la confusión. Lo que todos buscamos es ser escuchados y comprendidos, pero para que eso pase, primero hay que aprender a contar la historia completa, sin saltarse los capítulos que le dan sentido a todo el relajo que traemos en la cabeza.

La comunicación efectiva requiere entender el contexto y su importancia para evitar malentendidos. Aprende a explicar el trasfondo de tus charlas para conectar mejor.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com