Nos aferramos a buscar conexiones

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Te has fijado como sucede ese extraño fenómeno en donde nos aferramos a buscar conexiones, nos aferramos a no olvidar y todo tiene que tener una conexión con algo supremo, con una persona o con un recuerdo; como si ese algo, esa casualidad, ese azar probabilístico de que algo pasará, eso fuese una prueba irrefutable del destino que nos conecta con otra persona, que une a nuestra mente y corazón con la mente y el corazón de alguien más.

Bien, debo añadir que soy una fiel creyente de que existe algo metafísico, cósmico, mágico, místico o tal vez divino que nos une, y cuando ciertas cosas suceden, eso para mí no es azar; por el contrario eso es una prueba irrefutable, de que estamos unidos y conectados.
Pero no hablo de una conexión con el cosmos, sino hablo del hecho que a veces existen sentimientos y emociones tan fuertes y cosas como el amor y la amistad, conceptos que trascienden espacios de tiempo, distancia y cualquier otra barrera, esas cosas pueden conectarnos como magia, para que nuestros recuerdos insistentes sobre alguien en el pasado tengan una mayor significación, que simplemente un recuerdo obsesivo que se niega a morir en el olvido.

Tal vez esa sea la razón por la cual nos aferramos a buscar conexiones y atribuimos ese carácter mágico a cosas que simplemente son casualidades y nada más; porque queremos ver o creer que existe algo metafísico al escuchar de forma casual determinada canción, o que algo, inclusive un aroma, nos recuerde a una persona. Queremos creer que eso es parte de un plan universal, algo que está conectado con algo místico, y esa persona no nos dejó, esa persona no nos olvida y trascendimos de forma espiritual, bueno, por lo menos, ambos seguimos o siguen recordándose.

De tal manera que escuchar la canción que nos dedicó una persona del pasado, alguien a quien quisimos mucho, cuando eso se hace presente, cuando esas cosas que pueden carecer de significado, cuando se unen, son señales, como si alguien te estuviera llamando desde lejos, desde otra parte del mundo o tal vez la galaxia, es como si escucharas un sutil ruego, un sutil mensaje.

Y todas esas cosas que suceden, esas cosas que son normales de vivir, encuentran una estrecha relación y dejan de ser casualidades, para convertirse en una fuerte conexión con alguien más, por ejemplo, que te llegue de la nada la suscripción a la revista en dónde trabaja esa persona, esa debe ser una conexión innegable y más porque ese, no es cualquier día, es el día en el que escuchaste la canción que esa persona decía sentir por ti, y encima te llega la suscripción a su revista, y a la salida del cine, ese mismo día te vuelves a encontrar dicha revista y mientras buscas más conexiones y más pistas, encuentras su nombre, y darte cuenta de que enfrente de esa revista, está la colección de Star Wars que había comenzado, para después darte cuenta que en la calle se está reproduciendo la canción, que en tu mente, tú le dedicaste a esa persona cuando se fue de tu vida, eso tiene que ser una puta conexión con esa persona, que te está enviando pistas, eso debe ser un alineamiento de pensamientos, un alineamiento lunar, y un alineamiento de corazones, eso o nos aferramos a buscar conexiones en dónde solo existen casualidades.

Porque nos gusta aferrarnos a creer que el amor es lo único que somos capaces de percibir que trasciende las dimensiones del tiempo y del espacio. Tal vez esa sea la razón por la cual nos aferramos a buscar conexiones donde no hay nada más que azar y creemos que esas son pistas o mensajes que alguien nos envía, un llamado que oímos a lo lejos; pero que pasa si solo son casualidades que nosotros convertimos en algo más, que tal si eso no es mágico o místico y simplemente es una coincidencia, el azar random del universo que nos está jugando una broma.

Esa es la razón por la cual, he comenzado a pedirle más pruebas al cosmos, y si en verdad existe una conexión mística con alguien o algo; no es que sea exigente, pero quiero más pruebas de que algo está pasando, de que estoy recibiendo un mensaje que trasciende las dimensiones del tiempo y del espacio, así que para eso cosmos o persona del pasado que envía mensajes, si en verdad eres tú, mándame más pistas, mándame por lo menos un mínimo de 10 conexiones, para saber que eres tú.

De lo contrario solo lo entenderé como mero azar y coincidencia. Algo que todos deberíamos comenzar a analizar de esos pequeños mensajes o pistas que creemos que nos envían, en vez de aferrarnos a creer que es algo más que una simple casualidad.

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