No hagas caso

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El otro día mientras caminaba por la Roma me encontré con el negocio más peculiar del mundo, un lugar de análisis clínicos de dudosa calidad que llamo mi atención y no para practicarme estudios de laboratorio, naaaaaaaaaa, sino para estallar en risa por su montón de avisos que eran algo así o mejor dicho iban de la siguiente manera:

En grande decía laboratorios clínicos en una marquesina, al lado en impresora láser decía “abierto 24 horas del día”, al lado de ese otro letrero en una hoja con trazos hechos en plumón rojo decía “no tocar el timbre”, abajo de ese letrero había otro que decía “no hago caso al letrero anterior” con una flecha dibujada hacia arriba, “usted toque”.

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¿En serio?, lo que están viendo mis ojos es real o es una broma que se está grabando para youtube, o tal vez, solo tal vez sea la falta de sentido común y criterio de la persona encargada de ese lugar, mmmmmm, se imaginan como harán los estudios, ¿se lo imaginan?

Qué confuso era todo eso además de muy gracioso obviamente, supongo que hubiera sido más fácil quitar los letreros en lugar de poner nuevos y añadidos, jajajajaja, pero creo que eso del sentido común ya está en desuso y para las personas es más fácil no pensar y solo actuar.

Esta historia es verídica, solo vayan a la Roma y lo verán; yo no sé porque carajos no tome foto y yo no sé porque carajos en lugar de hacer tantos letreros para contrarrestar a los mismos letreros, mejor no arrancaban las hojas que están pegada con diurex, jajajaja, pero no, usaban letreros en lugar del sentido común para dar indicaciones muy confusas, pero de verdad, el diurex de la pared ya estaba amarillento del paso del tiempo, a lo mejor ese diurex se fusiono con la lluvia radioactiva, digo, acida de la Ciudad de México y por eso la persona encargada de los letreros decidió anular indicaciones de texto con más indicaciones de texto, o a lo mejor la intención era aprovechar toda la pared para pegarle cosas y llamar la atención de la gente que pasaba.

O los vecinos o el dueño del edificio no quiere que toquen a altas horas de la noche y un vecino molesto pego el letrero de “no tocar”, ay no sé pero eso será siempre un enigma del tecer milenio, el sitio de análisis clínicos que anulaba sus indicaciones textuales con más indicaciones.

Eso voy a empezar a hacer, no más porque es jodidamente gracioso, se verá como original y todos sabrán que es una broma terriblemente ocurrente, una más de mis muchas bromas.

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