Muebles que necesitas si vas a vivir solo

Te mudas, cierras la puerta y, por un segundo, crees que eres el rey del universo. Luego miras a tu alrededor y te das cuenta de que el “reino” es un eco cavernoso con paredes sin cuadros y un piso que te servirá de mesa hasta que algo cambie. ¡Tranquilo! La transición de “puedo vivir con tres cosas” a “auxilio, necesito sentarme” es una etapa universal. Amueblar tu primer hogar es como un juego de estrategia, solo que en lugar de soldados, tienes sillones, y la misión es no acabar comiendo sopa instantánea en el suelo.

La clave no es llenar el espacio como si fueras a montar una mueblería, sino ser astuto. Empieza por lo que te salvará de la incomodidad extrema y de paso, le pondrá ese toque “soy un adulto funcional” a tu vida. Porque vivir solo no significa vivir en modo supervivencia zombie, ¿verdad?

Los muebles que necesitas para no dormir en el piso

Tu depa es tu santuario, tu búnker, tu cueva de la felicidad. Pero para que sea todo eso, primero necesitas muebles que necesitas para lo más básico: descansar y no morir de hambre o sed. Olvídate de los adornos por un momento; esto es pura supervivencia con estilo.

Aquí va la lista de lo que no puede faltar si no quieres vivir como náufrago en tu propia isla:

  • La cama (o por lo menos un colchón): Este es el MVP. Literalmente, el lugar donde recargarás pilas para seguir siendo una persona. Invierte en un colchón que no te deje la espalda como signo de interrogación. Si es un futón, que sea cómodo. La base ya vendrá. La idea es no dormir sobre tablas, a menos que seas faquir.
  • El refrigerador (¡con cervezas, por favor!): ¿De qué sirve tener tu propio espacio si no puedes guardar tu comida (o esa chela bien fría)? Desde los chiquitos para soltero hasta los que prometen “frescura extendida”, el refri es el guardián de tus provisiones. Sin él, tu vida sería un ir y venir a la tienda.
  • Un asiento digno (léase: sofá o sillón): Nada de bancas de parque o cubetas volteadas. Necesitas un lugar donde desplomarte después de un día pesado, ver series sin sufrir calambres o recibir a tu primera visita sin que se lleve una mala impresión de tus habilidades como anfitrión. Puede ser pequeño, pero que sea un digno sillón.
  • Una mesa (no el cartón de la pizza): Para comer sin tener que hacer malabares con el plato en las rodillas. Puede ser una barrita con un par de bancos, una mesa plegable o una más formal si tu espacio lo permite. Lo importante es que tus alimentos (y tus visitas) tengan un lugar estable.

Con estos muebles que necesitas, ya pasaste de la fase “camping extremo” a “residencia digna”. Ahora sí, puedes empezar a pensar en la siguiente etapa sin que el suelo te reclame.

Muebles que necesitas para dejar de parecer que acabas de mudarte

Ya tienes lo básico, ¡bien por ti! Ahora toca subir de nivel y hacer que tu hogar se sienta menos como un almacén recién desempacado y más como el nido que siempre soñaste. Aquí es donde los muebles que necesitas se vuelven tus aliados para organizar el caos y darle tu propio toque.

  • Almacenamiento contra el apocalipsis de cosas: Armarios, estantes, libreros, cómodas… ¡benditas sean! Tu ropa no puede vivir en la silla, tus libros no pueden estar en el piso y tus trastes necesitan un hogar. Busca soluciones que aprovechen el espacio vertical; cada centímetro cuenta en tu nuevo hogar.
  • Iluminación para no tropezar en la oscuridad: Olvídate de la única bombilla pelona que cuelga del techo. Lámparas de pie, de mesa, de techo con estilo… la luz cambia todo. No solo te ayuda a ver, sino que crea ambientes chidos para tus noches de película o cuando quieres sentirte más “hogareño”.
  • Un mueble para tu centro de entretenimiento (o la tele solitaria): Si tu televisor está sobre una caja de mudanza, ¡es hora de un upgrade! Un mueble bajo no solo le da estabilidad, sino que es perfecto para guardar tus consolas, controles y esconder esos cables que parecen telarañas.
  • Un espejo (para verificar que sigues siendo tú): Indispensable para los últimos retoques antes de salir y para engañar a la vista, haciendo que cualquier espacio parezca más grande y luminoso. Además, es tu mejor amigo para practicar tus poses de victoria.

No te presiones. Amueblar es un maratón, no un sprint. Puedes ir agregando muebles que necesitas poco a poco, cuando la cartera lo permita o cuando encuentres esa joyita de segunda mano que te roba el corazón. Tu hogar es un reflejo de ti, así que tómate tu tiempo, diviértete en el proceso y hazlo tan único como tú. Al final, lo importante es que al cruzar la puerta, sientas que estás exactamente donde quieres estar.

Bloguera de hueso colorado desde el 2008. Porqué siempre hay algo que decir yes@elblogdeyes.com