Miedo a volar en avión

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De verdad, volar en avión es una de las cosas que más me estresa a niveles sobrehumanos en esta vida, aunque tampoco es que me ponga en plan histérica y empiece a gritar: me quiero bajar, me quiero bajar, me quiero bajar, en pleno vuelo.

O sea no, no hago eso y más bien me guardó y muy bien el estrés y miedo inherentes a tomar un vuelo, pero eso no implica que yo no me sienta estresada, que tenga miedo, que tenga estrés y muchas preocupaciones, porque seamos honestos, por más seguros que sean los aviones y modernos, volar en avión siempre encierra un miedo lógico y humano, por aquello de estar muy, muy lejos del suelo; más precisamente a 10 mil metros de altura, esa es mucha distancia entre el suelo, lugar que considero relativamente seguro.

Ya sé, volar en avión es una de las formas más seguras de viajar, eficiente y rápido, LO SÉ, digo, si me pidieran que viajase en carretera en un autobús, creo que diría no gracias, por aquello de la seguridad; sin embargo el miedo irracional que siempre siento cuando me subo en un avión, hace que pase las horas de vuelo pensando, por favor aterriza seguro, por favor aterriza seguro.

Dicen que con el tiempo y con un número amplio de vuelos aéreos uno pierde el miedo y se acostumbra; se hace cotidiano, normal y una costumbre eso de volar, pero ciertamente o por lo menos yo, yo siempre tengo ese miedito latente que surge por las noticias, últimas y viejas de todos los desastres aéreos humanos, técnicos y terroristas, así que ese miedo siempre esta presenté sin desaparecer, ya sabes, el mal clima es el enemigo número uno de los vuelos, sin embargo el clima es algo que no se puede controlar.

Tomar un vuelo puede ser algo muy feo y estresante, seguro concuerdas conmigo si has tenido la fortuna o infortunio de hacerlo, como quieras verlo. Aunque debo confesar que me gusta mucho la espera de un aeropuerto, bueno, tanto así que se diga que adoro estar 5 horas antes en el aeropuerto y quedarme sentada esperando mi vuelo o pasar las medidas de seguridad, nooooo, eso también me estresa en las terminales áreas, pero esa emoción de saber que estoy a punto de emprender una aventura para visitar tierras lejanas, lugares exóticos y caminos nunca antes recorridos, hacen que valga la pena toda esa espera y todo ese estrés, no solo para abordar el avión y estar a más de 10 mil metros de altura en una maquina aerodinámica, noooo, también hay que sufrir el estrés de estar en un aeropuerto, presuntamente los lugares más seguros del planeta, pero la extrema seguridad y que estos lugares son los blancos de la gente loca, hacen que uno sienta nerviosismo de estar en un aeropuerto.

Lamentablemente en un aeropuerto el miedo es el elefante blanco de la habitación, así como terrorismo es la palabra vetada y prohibida de estos lugares; sin embargo están en la mente de todos. Es más, cuando hay un pasajero rebelde que no quiere apagar su iPod cuando se enciende el letrero de apagar aparatos, yo entro en histeria interior pero me controlo para evitar estamparle en la jeta a esa persona mi almohadita mientras le grito a la azafata que esa persona intenta matarnos.

De verdad yo entro en muchos conflictos internos, que disimuló, cuando viajo en avión.

Por ejemplo, la vez que no podía apagar el celular de mi acompañante, puta, casi me da un paro cardiaco pensando que si no lo apagaba moriríamos, finalmente prendido y en esa situación extrema lo que hice fue quitarle la pila, ya sabes a medidas desesperadas acciones desesperadas.

De verdad que es terriblemente estresante viajar en avión, ni siquiera puedo dormir, sin importar que tenga 24 horas sin hacerlo y entre más largo sea el vuelo, más tensa me pongo, no importa que sea nacional o internacional estar más de 3 horas en un avión me pone nerviosa, pero como diría mi hermano, pues si te toca te toco, lo que se repite cada aborda un vuelo.

Por todas esas cosas es que odio los vuelos, además los asientos son súper pequeños y yo súper larga, a la gente no le importan los señalamientos para saber qué hacer en caso de emergencia y por si fuera poco, tienes que cuidarte de todos los extraños que están en un aeropuerto, nunca falta algún criminal que intente pasar algo en la maleta de un pobre tonto; ven los aeropuertos son lugares peligrosos, no solo por volar, sino porque hay gente loca planeando locuras.

Y si no fuera por el motivo de que voy a conocer un nuevo lugar, créeme, pensaría dos veces eso de volar. Últimamente mi pesadilla más horrible y recurrente es que me voy al aeropuerto sin mi pasaporte, una verdadera pesadilla.

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