Mi terrible secreto…

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…soy adicta a la nutella

Este es el único vicio (socialmente aceptable) que admitido (relativamente) de forma pública, por que nunca aceptare (abiertamente) que me gustan (demasiado) las películas de Crepúsculo y que (me encantan) las canciones reguetoneras de Shakira.

Lo sé, soy victima de mis espantosos gustos que atentan contra el sentido común (crepúsculo), el buen gusto (reggaeton) y la figura (nutella), pero no son mis únicos secretos, ah claro que no, yo soy una bóveda de enigmas; pero esos son mis vicios, mis únicos y mas insanos vicios, que tengo que ocultar a toda costa del ojo publico, puesto que su incesante y despiadada critica me acosaran hasta la muerte si estos 3 grandes secretos llegarán a revelarse.

Notas Relacionadas

Así que yo haría cualquier cosa para evitar que me chantajeen con mis “gustitos” desde silenciar personas, hasta eliminar permanentemente dispositivos digitales que hayan registrado mis pecaminosas actividades.

Aunque la conclusión más simple es que me debería importar un pepino lo que los demás opinen sobre mis nefastos gustos, es más, por que debería de catalogarse de esa manera, a mi me gustan mucho por algo, aunque el que me gusten no me quita lo objetiva y si, tengo que admitirlo estas tres cosas me hacen mal, no un mal irreparable pero si uno que afecta mi juicio, dientes y autoestima, pero a fin de cuentas a nadie debería importarle lo que yo hago o no, pero lo más interesante es que no me debería importar si a alguien le importa.

¿Te importa si me importa?

Y no pienso unirme a gorditos anónimos adictos a la nutella ac, o al club de fans de closet de crepúsculo o no significa que no me gusten otros géneros musicales, no, esos tres gustos o más bien placeres culposos no son la suma de quien soy yo, ni si quiera podrían catalogarme mal o bien por ellos, creo que el espectro de persona que soy yo, es mucho más amplio que lo que mis gustos pudieran decir de mi, pero nuevamente llego al punto de porque debería importarme la opinión general sobre lo que yo hago o no, si de todas formas no existe un punto medio y se dice por ahí que en gustos se rompen géneros, sin embargo la utópica realidad del valemadristas es una quimera, sí, a todos nos importa lo que a los demás les importa. No critico a la sociedad, más bien me censuro a mi por ser tan tibia como para importarme que les importe a los demás, cuando la vida es más simple y se podría decir sin miedo a la critica me gusta comer nutella a cucharadas, bailo la canción de gordita, mal, pero la bailo y gozo viendo a Bella sufrir en la pantalla.

Y es porque nos importa lo que no es importante, que dejamos oculto y tras bambalinas aquellos actos que nos hacen feliz y decimos OH YO NO HAGO ESO, pero bien que lo hacemos, son cosas que no hacen daño a nada ni a nadie, bueno sí, simplemente dañan la reputación de una persona.

Y estoy frente a la disyuntiva de rehabilitarme para ser un ser social perfectamente adaptable a una rebelde crónica que es feliz con actos que atentan contra la razón humana. Pero habiendo exceso de troling y trols, ya no sé que hacer.

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