Mi nueva adicción: los froot loops

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Este es mi nuevo placer culposo, una reciente adicción que adquirí en mis últimas vacaciones, no es algo que me enorgullezca aceptar. Es más, ya estoy pensando ir a buscar un grupo de ayuda para dejar los cereales llenos de azúcar; pero me veo en la sala, rodeada por un montón de niños menores de 12 años diciendo “hola soy Yes y tengo una adicción a los froot loops”, mientras todos los chamacos se ríen de mí y corren como locos en círculos, porque después de desayunar o cenar eso, quien puede culparlos por tener un exceso de energía que proviene de este tipo de cereales, imaginar eso no me llama mucho la atención.

Prefiero ocultar del ojo público mi nuevo gusto adquirido, en el que cada noche y cada mañana, en punto de la hora de la cena o el desayuno, siempre comienzo a saborearme mis froot loops, empiezo a babear y voy a buscar mi plato, mi leche y estos adictivos círculos de colores.

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Que debo confesar, hacía años, literal, años que no comía cereales para niños, si bien había ocasiones en las que uno tiene que desayunar eso cuando es invitado en otra casa, pues no la armas mucho de jamón, te comes lo que den sin importar que sean cheerios, all bran, chococrispies o lo que sea, tú simplemente agarras tu cuchara, agarras tu desayuno infantil y te lo comes, punto, te tragas lo más rápido que puedas el cereal para que no se aguade y termines desayunando una pasta extraña, sin sabor, sin forma, sin color y nada apetecible.

De adulto, cuando te sirven cereal, pues simple, te lo comes y ya; que por cierto, cuando era niña en mi casa no fuimos mucho de cereales, en mi infancia más pequeña el dinero siempre estaba contado, así que para mis padres comprar esas cosas era un lujo, con el paso del tiempo y la falta de costumbre, nadie en mi casa comía o pedía cereal azucaroso, pero de vez en cuando, cuando había mi hermano y yo nos acabábamos el cereal en 3 días; supongo que esos pasones de azúcar rápidamente nos quitaron las ganas de seguir comiéndolos.

Eso es lo que me resulta extraño, nunca fui de comer esas cosas y ahora resulta que después de pasar una semana entera comiendo froot loops, ahora cada que los veo, los necesito, los quiero y no pienso compartir con nadie mis ricos, mis deliciosos y mis preciosos froot loops, y no, la neta no es un anuncio o un artículo que me hayan pagado para promover el consumo entre adultos; más bien me parece muy curioso la insana adicción y dependencia que he desarrollado por ellos.

Simplemente no lo puedo entender, pero solo me basto una semana en el Quantom of the Seas, harta de sus desayunos buffets para siempre escoger en mi paradisiaco destino los froot loops, versus cualquier cosa, ese fue el momento fatídico en el que selle mi destino, en esas vacaciones cuando nada se me antojaba y la única salvación era un plato de froot loops, ahora hasta como que me pongo de malas si no me los como, malditos sean adictivos froot loops.

Ya lo sé, no nutren, no tienen ningún aporte nutricional de ningún tipo por más que digan que los adicionan con no sé qué cosa, pero saben tan ricos que sin pensarlos, a la hora de la cena después de un duro entrenamiento en el gym de dos horas, yo cuando llego a casa quiero mis froot loops.

Además, por cierto que clase de adulto es fan de los froot loops, en serio, que clase de adulto quiere comer eso en los desayunos o los cenas, bueno, creo que yo.

En fin, ya se acaba mi última caja de froot loops, espero pasar 28 días sin comerlos para dejar esa mala adicción.

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