¡Maldita sea!, ¿me habré enamorado de nuevo?

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Qué me sucede, me jure a mi misma hace poco que ya no iba a caer en el terreno peligroso del amor, en sus arenas movedizas engañosas que atrapan y hunden en su mísera a todo aquel que las pisa, confundiendo sus mentes anulando su buen juicio, gusto y alejando su sentido común.

¿Por qué cuando uno está enamorado es tan idiota, débil y condescendiente?
Por qué, por qué uno dice que si a todo con tanto gusto, cualquier petición es aceptada con sumisión y recato, estando enamorado uno podría comprometerse a quedarse toda la noche haciendo chamba sin siquiera chistar o pensar a lo que accedió y toda la noche se estaría babeando y pensando en la persona dueña de su mente/corazón.
Lo peor de todo es que ésta vulnerabilidad es tan evidente que uno se convierte en presa ingenua de cualquier abusador, equiparándolo sería como traer un letrero grande que diga soy un imbécil traigo mi ipod en la bolsa, en la cartera hay $1,200.00, las llaves del coche están en mi mano y puedes tomarlos. Y no es que nos volvamos dadivosos, nos volvemos idiotas.

¡Maldita sea!, otra vez estoy aquí en el mismo lugar, en la misma loma de pendejos que viven soñando despiertos, respirando fuertemente, sintiendo intensamente cada minuto, odiando cada ausencia, deseando y muriendo en un breve instante solo una sonrisa, es más, podría ser una sonrisa fingida o de cortesía pero al estar enamorado esa mueca esbozada ilumina el mundo de maneras muy sublimes, maldita sea. No oído el amor, lo que oído es que me este convirtiendo en un zombie que en vez de consumir cerebros, consume desquiciadamente caricias, un zombie que no piensa sino simplemente siente, una persona sin cerebro que simplemente camina por inercia de un lado para otro, como si estuviera ausente del plano que piso, pero que carajos, soy endemoniadamente feliz, más feliz que nunca en mi vida.

Sí me gusta maldecir y odio estar enamorada. Pero es que maldecir tiene su encanto, tiene un toque liberador que elimina del cuerpo las frustraciones a las que nos sometemos diariamente, cuando uno puede decir con verdadero sentimiento, valor y coraje ¡Maldita sea, púdrete!

Soy la persona idiota más FELIZ del mundo Y QUÉ, si me preguntas en este momento que prefiero ser, si una reverenda imbécil enamorada o el grinch de la vida, te juro que prefiero el amor, no había comprendido la capacidad del sentimiento y como es que las personas pueden jurarse amor eterno y mirarse durante horas y horas, pero ahora lo comprendo, es como una gran revelación universal que me abrió los ojos.

Es más podría asegurar, podría firmarte bajo notario público que nunca había sido tan feliz, dichosa, alegre y correspondida como lo soy en este momento, en este instante que solo tengo una persona en mi ausente cerebro. Es qué me parece muy absurdo vivir sin vivir, o tal vez es vivir al máximo e intensamente esta hermosa fase del enamoramiento, en la que solo me interesa la alegría de una persona, no sé, como si su alegría eclipsara mi mundo, como si su tristeza nublara mi día, como si respirar se volviera secundario.

Lo único que me causa mucho miedo y desconcierto es que la vaya a cagar y embarrar por todos lados como lo he hecho siempre y durante 27 años de vida, bueno 27 no, no conocí esto del amor hasta mis 20´s, entonces me refiero a la serie de equivocaciones que cometí sin cesar durante 7 años en patrones cíclicos que yo misma creaba, me preocupa muchísimo, hacer alguna cosa “a mi estilo” que me auto sabotee y me aleje de esa persona que es tan especial para mí.

Es más como que es hora de hacer una lista de mis estúpidos comportamientos que son provocados por mi arrogante actitud, mis miedos y traumas.

1. Celos, creo que son un arma letal provocados por la desconfianza. Tengo que saltar y creer aunque me caiga y me de en las narices.
2. Control, no voy a controlar a la otra persona y lo que quiero que esta haga.
3. Infantilismos, eso de comportarme como si tuviera 15 años está mal, soy una persona adulta capaz de pensar.
4. Anteponer mis necesidades compulsivas, infantiles y egoístas ante cualquier cosa.
5. Hacerme la víctima.

La mala suerte para ti, es que voy a estar súper optimista (espero que mucho tiempo) y por supuesto hablándote de lo bello y maravilloso que es el amor, claro, te voy a echar en cara y presumirte lo mucho que lo disfruto, porqué así soy yo, en lugar de hablar de tonterías sobre el internet.

Pero pobre de ti tú no eres tan feliz como yo, así que seré condescendiente y de vez en cuando hablaremos de cosas irrelevantes.

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